La intención de compra de coches eléctricos de las empresas españolas baja nueve puntos en un año

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Un 16% de las empresas españolas tiene intención de ampliar su flota corporativa con vehículos eléctricos para 2020, lo que supone un descenso de nueve puntos porcentuales en comparación con el 25% contabilizado el año pasado, según el Observatorio del Vehículo de Empresa (CVO) promovido por Arval.

Este informe pone de manifiesto que las compañías españolas “no terminan de dar el paso con el vehículo eléctrico”, a pesar de que el 62% de las matriculaciones de este tipo de modelos sin emisiones se concentran en el canal corporativo.

No obstante, España se encuentra en el tercio inferior en el ranking europeo de intención de compra por parte de las compañías de coches eléctricos, liderado por Holanda (35%), donde hay diez veces más puntos de carga de coches eléctricos que en España.

El CVO, impulsado por la compañía de movilidad de BNP Paribas, apunta que están ganando popularidad tanto la movilidad eléctrica como otras fórmulas como el ‘car sharing’, que asegura que todavía se necesita tiempo para que los vehículos eléctricos sean una solución consolidada dentro del mundo corporativo.

Entre las razones que explican este lento avance de la movilidad eléctrica entre las empresas se encuentran factores tradicionales como la falta de puntos de recarga, la autonomía de los vehículos o el alto precio de compra.

Según se recoge en el informe, las dudas generadas en torno al Plan Movea, que entró en vigor el pasado sábado, reflejan que las empresas no entienden de incentivos puntuales para cambiar a una energía alternativa. Así, las firmas españolas con coches eléctricos en su flota han pasado del 10% en 2016 al 6% en 2017.

En este sentido, los planes de movilidad de las ciudades no contemplan un análisis certero de los desplazamientos corporativos, lo que frena las inversiones a corto plazo, especialmente de las grandes empresas. Así, las pymes han aumentado del 18% al 22% su intención de compra de coches eléctricos para los próximos tres años, mientras que en las grandes compañías ha bajado del 43% al 34%.

Retroceso del diésel y avance de los híbridos

Por otro lado, el Observatorio del Vehículo de Empresa de 2017 apunta que el diésel sigue siendo la opción más demandada para la movilidad corporativa, aunque en el último año perdió cuota en el conjunto del mercado y en el entorno corporativo.

El 32% de las empresas con mayor flota y el 21% de las pymes reconocen haberse planteado dejar de utilizar este combustible a la hora de renovar sus vehículos, tanto por los casos de manipulación de emisiones como por las incertidumbres creadas en torno a estos motores.

Esta situación ha tenido un efecto positivo sobre otras alternativas eficientes, de forma que la tecnología híbrida ya se encuentra presente en la flota del 37% de las grandes corporaciones, frente al 23% de 2016.

Entre los datos recogidos en el informe también se incluye que el renting sigue siendo una fórmula muy aceptada entre las grandes empresas, aunque está ganando cuota entre las pymes. Así, el 21% de dichas pequeñas y medianas empresas se decanta por esta solución, frente al 20% de 2016.

Finalmente, el CVO apunta que se está frenando la tendencia de la conducción compartida entre las empresas, ya que sólo el 17% de ellas, frente al 27% de 2016, considera el ‘car sharing’ como una solución de movilidad.

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