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El grupo vasco Global Energy Services (GES), especializado en la construcción y el mantenimiento de plantas eólicas y fotovoltaicas, está haciendo un esfuerzo titánico por salir a flote. Apenas medio año después de salir del concurso de acreedores tras ser comprado por el grupo industrial Cristian Lay, ahora busca ávidamente proyectos que le den continuidad al negocio, ingresos estables y a largo plazo. Pero no lo está consiguiendo.

Según fuentes cercanas, “a GES le está costando mucho ganarse la confianza de los promotores renovables, debe lavarse la imagen de ser una empresa que sale de una bancarrota y de la sospecha de que no está preparada para competir con otras empresas más saneadas”. Su bote salvavidas no es el mantenimiento de los parques, el oxígeno que le mantiene con vida, ingresos estables pero con poco margen de beneficio, sino la construcción de nuevos proyectos llave en mano o de la ingeniería de detalle.

Y eso que en este nueva etapa, el grupo cuenta con 225 millones de euros de capitalización, una línea de liquidez de 30 millones y 50 millones más en avales para proyectos.

Durante estos meses, GES ha podido impulsar son sus negocios en Egipto y en México, donde tienen todavía activos que alargarán la producción hasta bien entrado el 2018. En junio la compañía anunció la adjudicación de 300 MW en proyectos renovables en México, además del mantenimiento de 900 MW, lo que supone un incremento del más del doble de lo que llevaba hasta ese momento en el país. En el caso de Egipto, se ha adjudicado un nuevo parque de 120MW, además de aumentar su servicio de mantenimiento a 40 MW más.

Sin embargo, su gran apuesta, abrirse paso en el sector fotovoltaico, todavía no es relevante. En febrero anunciaba la construcción de la primera planta fotovoltaica de Jamaica, un proyecto de 28 MW de capacidad, pero no ha tenido más recorrido.

“Cuando Cristian Lay desgajó GES quedándose con las filiales que tenía en México, Chile, EEUU, Egipto, Marruecos y Jamaica, primero se aseguró de la continuidad de la actividad en esos países, y en el caso de México y Egipto así ha sido, pero en el resto de países GES está languidenciendo, y más difícil lo tiene en el resto de países donde está intentando abrir nuevos canales de negocio”, añaden las fuentes.

Si no le salen nuevos proyectos en los próximos meses, pintan bastos para el futuro de GES.

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