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La inmensa mayoría de las naves espaciales usan paneles solares para obtener la electricidad que necesitan para funcionar. Durante el lanzamiento los paneles están plegados, un poco como si fueran piezas de origami, y se extienden una vez en órbita.

Pero ROSA ( Roll-Out Solar Array o panel solar desenrollable) está pensado para cambiar esto. Se trata, como su propio nombre indica, de un panel solar flexible que se lanza enrollado como si fuera un rollo de papel de aluminio y que, una vez que está en órbita, se extiende.

Ocupa un cuarto del volumen y pesa un 20% menos que un panel rígido que produzca la misma electricidad, lo que es una gran ventaja de cara a cualquier lanzamiento.

Pero es necesario comprobar cómo se comporta en el espacio: hay que saber cómo vibra cuando el satélite o la nave a la que está unido maniobra; hay que saber también cuánto vibra cuando pasa de estar a oscuras a volver a estar iluminado por el sol a causa del aumento de temperatura que experimenta; también quieren medir cómo responde al comando de enrollarse de nuevo, ya que para naves muy maniobrables puede ser recomendable enrollarlo antes de determinadas maniobras.

Por eso ROSA pasará una semana extendido en el exterior de la Estación Espacial Internacional de la NASA; además volverá a tierra en la Dragon SpX-11, que también lo ha llevado hasta allí, para que pueda ser exhaustivamente analizado.

Los datos obtenidos serán comparados con los modelos que manejan los ingenieros para afinar el diseño, siempre con la idea de que en el futuro se puedan usar este tipo de paneles de forma habitual.

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