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El 39 Congreso del PSOE ha colocado al nuevo secretario general, Pedro Sánchez, como el líder que quiere arrebatar La Moncloa a Rajoy y al PP. Sánchez hizo una pequeña mención a la transición energética durante su discurso, una transición energética con mucha renovable, sin nuclear pero con carbón. Quiere darle una solución a las cuencas mineras. Nada que no se haya escuchado ya.

“Frente a la degradación del planeta y la pobreza energética, proponemos impulsar una ley de cambio climático y apostar por el ahorro energético, por las formas sostenibles de movilidad y por las energías renovables. Impulsar una transición ecológica de nuestra economía. Una transición que debe ser justa y sacar del abandono a las cuencas mineras olvidadas por este Gobierno”, dijo Sánchez en su discurso de clausura.

Pero el Congreso ha dejado una sorpresa inesperada. El posicionamiento del PSOE hacia la izquierda, en vez de ir hacia el centro, ha radicalizado su ponencia económica. Y en ella, la energía tiene un protagonismo importante si se ve desde el punto de vista político.

Luis Ángel Herrero fue el encargado de dar a conocer por encima las líneas maestras de la Ponencia Económica donde el nuevo PSOE quiere “la intervención pública en el mercado de la energía eléctrica“. Algo que desde las filas del PSOE no se había visto nunca en los últimos años.

“La experiencia española en materia de regulación pone de manifiesto la necesidad de que el Estado recupere su presencia en el Sector Energético a través de la planificación energética, en particular del Sector Eléctrico, asumiendo la responsabilidad sobre el índice de cobertura de la demanda de energía eléctrica y sobre el mix tecnológico de generación. Para ello el Estado deberá dotarse de los instrumentos necesarios para cumplir de manera eficiente con su responsabilidad. Un mercado de subastas por tecnología de generación, cuya convocatoria correspondería a la autoridad regulatoria, constituiría, en su conjunto, un mercado eléctrico eficiente capaz de revelar los costes medios del abastecimiento eléctrico y contribuiría de manera eficaz al cumplimiento de los objetivos medioambientales que, en la UE, corresponderían a España”, reza el texto socialista.

El PSOE de Pedro Sánchez está muy lejos de los deseos de lograr un mercado único de la energía en Europa. Parece que le horripila la palabra mercado si se lee este párrafo de la ponencia. Además de criticar con dureza a la Comisión Europea.

“La electricidad es el vehículo más potente para introducir las fuentes de energía renovable que necesita Europa para su desarrollo y bienestar. Sin embargo, las directivas europeas sobre la electricidad son el ejemplo más radical de neoliberalismo. El diseño de mercado eléctrico que nace en la Unión Europea prescinde de las singulares características de la electricidad como bien y como servicio, ignorando – además – las diferentes características del mix tecnológico de generación eléctrica de los Estados. Así, las directivas y recomendaciones regulatorias sobre los mercados eléctricos se compadecen mal con los objetivos medioambientales que la propia Unión Europea se ha fijado y, en particular, son muy inadecuadas para España, al generar una inflación de los costes eléctricos para los consumidores que drena las rentas de las familias y la competitividad de las empresas, al tiempo que fortalece el oligopolio eléctrico español”, dice el texto.

Es por ello, que Pedro Sánchez lo que busca es tener otro modelo de mercado eléctrico. Totalmente distinto al actual. Así sería el nuevo modelo: “La profundización del mercado eléctrico español con el perfeccionamiento del mercado eléctrico marginalista de corto plazo para la formación eficiente de precios a partir de tecnologías de elevados costes variables y el desarrollo de nuevos mercados complementarios a largo plazo que permitan la incorporación eficiente de renovables con costes fijos y casi nulos costes variables al sistema eléctrico de nuestro país. El establecimiento de una nueva tarifa más sencilla, más estable, más justa y eficiente, que incentive el ahorro y la eficiencia energética. Con menor peso del coste fijo para favorecer el acceso de los hogares de renta más baja. Y con mayor peso del consumo variable para incentivar la eficiencia energética”.

No habla de nacionalizar empresas del sector pero sí quiere empoderar al Estado en la política energética, un empoderamiento que poco a poco se acabaría traspasando al ciudadano.

“El apoyo a la descentralización con la generación distribuida de electricidad y la promoción de microrredes eléctricas locales y en polígonos industriales. La promoción del autoconsumo tanto a nivel individual como comunitario en sus diferentes formas mediante el desarrollo de una normativa que permita a los autoconsumidores generar, almacenar, vender y consumir su propia electricidad en línea con la propuesta de revisión de la Directiva de Energías Renovables. Ello exige eliminando el peaje de respaldo al autoconsumo eléctrico (comúnmente conocido como impuesto al sol)”, afirman los documentos socialistas.

Para el nuevo PSOE, es necesaria ” la aplicación de un proceso de transición de la actividad minera del carbón que, en sintonía con la Estrategia Europea 2000 de Desarrollo Minero Sostenible y contemplando la singularidad de este sector en nuestro país, establezca una hoja de ruta para conciliar las necesidades de evolución en la autonomía energética de nuestro país y la garantía de suministro y las medidas de reindustrialización, desarrollo alternativo y protección social de las comarcas donde se asienta la extracción y producción, además de la aplicación progresiva de innovaciones tecnológicas para reducir emisiones y capturar carbono”.

Así, el PSOE informa de que “España ha cumplido sus compromisos europeos en producción de carbón”. “Producimos tan sólo el 0,02% del carbón mundial y supone tan sólo el 5% del total de consumo europeo, frente al 30% de Alemania o el 20% de Polonia. El carbón nacional es una reserva estratégica. Ahora toca que el Gobierno del PP cumpla sus compromisos de reindustrialización de las cuencas mineras, algo que ha incumplido desde 2012″, destaca.

Asimismo, dice lo siguiente de la energía nuclear. ” Las nuevas tecnologías permiten sustituir la energía nuclear, una tecnología obsoleta y altamente contaminante. Las nucleares se cerrarán cuando cumplan su vida útil de 40 años. Esto permite planificar con la reindustrialización de esas zonas para que no afecte al empleo.”

 

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