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‘La ciencia avanza que es una barbaridad’, escribió Tomás Bretón en la “Verbena de la Paloma”. Así se podría describir la evolución del magnate chino Terry Gou, multimillonario que empezó de la nada hasta crear un imperio entorno a Foxconn Technology Group o Hon Hai Precision Industry, una empresa tecnológica con más de un millón de trabajadores y que en 2015 facturó 120.000 millones de euros generando beneficios por valor de 4.000 millones de euros.

terry gouAhora, Foxconn, conocida por ser el principal proveedor de iPhone y iPad para el ensamblaje de sus piezas, podría convertirse en la mayor empresa de energías renovables del mundo. “Tengo una hoja de ruta clara en mi corazón”, anunció hace unas semanas el misterioso Gou, un sexagenario poco dado a salir en la prensa pero conocido por su ágil visión para los negocios. Una hoja de ruta que estaba gestando desde mucho tiempo antes.

Comenzó a principios del año pasado cuando buscaba financiación en Reino Unido para invertir cerca de 1.700 millones de dólares (1.514 millones de euros) en sus fábricas para que fueran más sostenibles y respetuosas con el medio ambiente, instalando paneles solares, reemplazando los sistemas de aire acondicionado por otros menos contaminantes y sustituyendo la iluminación por otra más eficiente.

¿Cuál fue el origen de ese cambio? Algunos expertos señalan que pese a que se negó toda acusación, en 2011 y en 2013, el Institute of Public & Environmental Affairs (IPE) de China junto con un otros grupos medioambientalistas, acusaron a Foxconn de verter residuos tóxicos, en concreto metales pesados, en los ríos Huangcangjing y Hanputang, que desembocan en los ríos Yangtze y Huangpu y que abastecen de agua potable a todo el área metropolitana de Shanghai.

Sin embargo, la historia de Terry Gou está marcada por su capacidad de innovar y de adaptarse a los negocios de éxito. En junio del año pasado, Foxconn, junto con la empresa japonesa Softbank Corp Group y la india Bharti Enterprises Pvt, anunció que iba a invertir 20.000 millones de dólares (unos 17.800 millones de euros) en instalar 20 GW de energías renovables en la India.

“Desarrollar energías renovables es un pilar fundamental en nuestra estrategia de responsabilidad social y medioambiental”, señaló Gou entonces, “estamos muy emocionados al unirnos a nuestros socios SoftBank y Bharti y defender la energía limpia en la India”.

Poco después, en octubre, de la mano de Apple Inc., también anunció la construcción de 400 MW solares que entrarán en funcionamiento para 2018 en la provincia china de Henan y en diciembre, la empresa ganó su primer proyecto de energía solar en la India, una planta solar de 350 MW al sur de Andhra Pradesh.

A día de hoy, Foxconn tiene la capacidad de producir al menos 400 MW en paneles solares al año en sus fábricas de China.

Pero su ambición en el sector de las renovables no acaba ahí.

Foxconn compra Sharp

A principio de abril la multinacional china se convertía en el principal accionista de Sharp, emblema de la alta tecnología japonesa, al adquirir el 66% de sus acciones por 3.055 millones de euros, y no solo le dejaba el ruinoso negocio de las televisiones LCD sino que le abría paso al mercado de la generación renovable, al ser una de las empresas pioneras en el desarrollo de paneles solares, además del almacenamiento energético, los sistemas de iluminación LED y los sistemas de gestión de la energía.

“Una fusión con Sharp facilita a Foxconn vender sus paneles solares bajo el prestigio de la marca Sharp, así como la última tecnología para el hogar y las baterías inteligentes” explica Jenny Chase, analista jefe de Energía Solar de Bloomberg New Finanzas.

Y por si a alguien le quedaba alguna duda, el propio Terry Gou, tras la adquisición, aseguró que iban a “trabajar en fortalecer las ventas de paneles solares para el segmento residencial, las baterías de almacenamiento y los sistemas de gestión de energía para el hogar”. Pero añadió que eso no significa necesariamente que Foxconn use los paneles de Sharp para sus proyectos solares, “porque no son superiores en términos de costes a los nuestros”.

En cualquier caso, la compra supondrá una suma que se multiplicará con la revolución que está viviendo China, un trasátlantico que está virando 180 grados para revertir su carbonizado sistema energético hacia un escenario mucho más renovable.

¿Habrá visto Terry Gou que ahora el negocio del futuro está ahí?

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