Los combustibles fósiles en el horizonte 2040

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Mariano Marzo.
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En su último World Energy Outlook (WEO 2014) la Agencia Internacional de la Energía (AIE) contempla en su escenario central (New Policies Scenario o NPS) que en 2040 el suministro mundial de energía primaria se dividirá en cuatro partes prácticamente iguales: petróleo (26% del total), gas (24%), carbón (24%) y fuentes de bajas emisiones de CO2 (renovables y nuclear, con un 19% y 7% del total, respectivamente).

La AIE no contempla ninguna limitación física a la disponibilidad de recursos durante el periodo 2012-2040, aunque la producción de cada uno de los diferentes tipos de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) deberá enfrentar y superar diversos e importantes desafíos.

Para la AIE, a corto plazo, el mercado petrolífero encara un panorama saludable en lo que se refiere al suministro. Sin embargo, esto no debe ocultar los desafíos relacionados con la creciente dependencia de un número relativamente pequeño de productores. Las tendencias previstas en el NPS sobre la demanda de petróleo durante el periodo 2012-2040, varían considerablemente de una región a otra. Así, por cada barril de petróleo que se deja de consumir en los países de la OCDE, en los ajenos a dicha organización se consumen otros dos.

El WEO 2014 prevé que  el mayor consumo de petróleo en los sectores del transporte y la industria petroquímica provocará un aumento de la demanda, que pasará de 90 millones de barriles diarios en 2013, a 104 millones en 2040, aunque los elevados precios y las nuevas políticas energéticas frenarán el ritmo del crecimiento del consumo en su conjunto, estabilizándolo.

La AIE estima que para satisfacer la demanda prevista, será necesario invertir en exploración y producción de petróleo y gas cerca de 0,9 billones de dólares por año hasta la década de 2030, aunque existen muchas incertidumbres sobre si dicha inversión llegará, o no, a tiempo, particularmente cuando a comienzos de la década de 2020 se estabilice la producción estadounidense de petróleo no convencional de rocas compactas (light tight oil o LTO) para posteriormente iniciar su declino.

La complejidad y la fuerte inversión de capital que requiere el desarrollo de yacimientos en aguas profundas brasileñas, la dificultad a la hora de reproducir la experiencia del LTO estadounidense fuera de Norteamérica, las incógnitas por despejar sobre el crecimiento de la producción a partir de las arenas petrolíferas canadienses, las sanciones que restringen el acceso de la petroleras rusas a la tecnología y a los mercados financieros y ,por encima de todo, los desafíos políticos y de seguridad en Irak, son factores que podrían contribuir a un déficit inversor , menor del requerido.

Mariano Marzo.
Mariano Marzo.

El WEO 2014 destaca que dado que el crecimiento de la producción de petróleo dependerá cada vez más de Oriente Medio, la situación en esta región constituye un importante factor de preocupación, sobre todo para los países asiáticos, que en 2040 importarán dos de cada tres barriles de crudo comercializados en el mercado internacional.

Por lo que se refiere al gas natural, el NPS del WEO 2014 estima que la demanda aumentará más un 50% durante el periodo 2012-2040, lo que constituye el ritmo de crecimiento más rápido entre los combustibles fósiles, y que el comercio mundial de gas natural licuado (GNL), cada vez más flexible, contribuirá a amortiguar el riesgo de interrupción del suministro.

Las regiones en la que más crece la demanda mundial de gas son China y Oriente Medio, aunque hacia 2030 el gas también será el principal combustible del mix energético de los países de la OCDE, impulsado por las nuevas normativas que limitan las emisiones en el sector eléctrico en Estados Unidos. La AIE estima que, adiferencia del petróleo, la producción de gas aumentará prácticamente en todas las regiones (Europa será la principal excepción) y el gas no convencional representará casiun 60% del crecimiento del suministro mundial.

Las previsiones son que en el futuro las necesidades de importación aumentarán en gran parte de Asia y en Europa, aunque, a pesar de ello, las preocupaciones en materia de seguridad de suministro se disiparán gracias a la ampliación del grupo de países exportadores de gas y a una creciente participación del GNL en el mercado internacional, lo que supondrá que en 2040 se hayan casi triplicado el número de las actuales plantas de licuefacción.

Las reservas y los recursos de carbón son abundantes y su suministro seguro, pero el futuro uso de este combustible fósil se verá limitado por la implantación de medidas para luchar contra la contaminación y reducir las emisiones de CO2. El NPS del WEO 2014 contempla que la demanda global de carbón crezca cerca de un 15% hasta 2040, aunque casi dos tercios de este aumento tendrán lugar durante los próximos diez años. La demanda de este combustible por China se estabilizará tras sobrepasar ligeramente el 50% del consumo global, para posteriormente, a partir de 2030, iniciar un paulatino descenso. En los países de la OCDE, Estados Unidos inclusive, la demanda disminuirá y el uso del carbón en la generación eléctrica caerá en más de un tercio.

En su informe, la AIE destaca que antes de 2020 India desplazará a Estados Unidos como segundo mayor consumidor de carbón del mundo, para poco después hacer lo mismo con China como mayor importador. Globalmente, los bajos precios actuales del carbón han provocado una reducción de costes por parte de los productores, pero las previsiones son que el cierre de las unidades con un alto coste de producción, junto a un incremento de la demanda, se traduzca en un aumento del precio suficiente para atraer nuevas inversiones. El WEO 2014 prevé que en 2040, China, India, Indonesia y Australia representen en conjunto más del 70% de la producción mundial de carbón, lo que viene a subrayar la importancia de Asia en el mercado internacional de este combustible fósil.

La AIE considera que para garantizar la transición hacia un sistema eléctrico con bajas emisiones de CO2, la industria debe implementar tecnologías de alta eficiencia en la generación a partir de carbón y, a más largo plazo, introducir las técnicas de captura y almacenamiento de CO2.

Mariano Marzo es catedrático de Recursos Energéticos en la Universidad de Barcelona y miembro del Consejo Editorial de El Periódico de la Energía.  

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