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Donald Trump está empeñado en destruir cualquier vestigio de la Administración Obama. Su negativa a apoyar el Acuerdo de París es solo un ingrediente más de una política energética favorable a perpetuar la quema de combustibles fósiles.

Tanto es así que algunos analistas consideran que tanto impulso y tan agresivo de Trump para revertir las regulaciones ambientales del ex presidente Barack Obama van tan rápido incluso para parte del sector en la industria de petróleo y gas.

Públicamente, las compañías petroleras y el sector en general están apoyando los esfuerzos del presidente, que incluyen medidas como la retirada de las restricciones a la contaminación relacionada con fracking, los permisos para continuar con perforaciones en alta mar y el desbloqueo de construcción de gasoductos, más de 30 proyectos que se encontraban en varias etapas del proceso de certificación y que fueron relegados al limbo regulatorio. Detrás de las bambalinas están cada vez más preocupadas por que la desregulación pueda ser contraproducente.

En el caso de los gasoductos, el desbloqueo no solo tiene que ver con la paralización de los proyectos durante la era Obama, también la lentitud de la nueva Administración para nombrar a los responsables de cada organismo. Con el nombramiento de Neil Chatterjee y Rob Powelson para la Comisión Federal de Regulación de Energía (Federal Energy Regulatory Commission) ya se pueden reanudar las concesiones de certificaciones para los principales proyectos de gas natural interestatal.

Se habían acumulado grandes proyectos de oleoductos pendientes de revisión durante los últimos seis meses por falta de operatividad y de incertidumbre regulatoria de la agencia que de intención. En el mes de febrero, y antes de que hubiera renuncias y cambios de los reguladores, la FERC había certificado siete proyectos importantes, lo que significaba más de 7.000 millones de pies cúbicos por día de nueva capacidad gasista a la red existente. Los proyectos se concentraron en el este de los Estados Unidos y tenían como objetivo ajustarse a la creciente producción de gas natural en la región.

Por ejemplo, el proyecto Rover Pipeline transportará gas natural desde los mercados de fracking de Utica, abarcando varios estados incluyendo Ohio y Virginia Occidental. El oleoducto Atlantic Sunrise proporcionará acceso al mercado a la producción de petróleo de esquisto de Marcellus (estado de Ohio). Ambos oleoductos empiezan a construirse este año y se espera que estén en servicio este año o el siguiente. Pero desde febrero hasta ahora, las certificaciones y la revisión de los proyectos gasíticos y oleoductos se paralizaron.

El Proyecto de Transmisión de Gas NEXUS, una tubería de 411 kilómetros que conectaría el gas natural producido en las tierras de Marcellus en Ohio a los mercados de Michigan, ha estado esperando desde noviembre de 2016 cuando la FERC aprobó la declaración ambiental final del proyecto, el paso final para darle luz verde. La empresa constructora había fijado inicialmente una fecha de puesta en marcha para finales de 2017, pero no se cumplirá ya que ha sido incapaz de iniciar la construcción.

En total, hay 18 grandes proyectos pendientes que sólo esperan la certificación de la agencia FERC. Estos proyectos representan inversiones de miles de millones de dólares. Los seis proyectos más grandes por sí solo añadirían el transporte de más de 8.900 millones de pies cúbicos por día de capacidad a la red de infraestructura existente. La certificación de estos proyectos duplicaría las infraestructuras gasistas que se ha aprobado hasta ahora este año.

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