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Sí pero no. No pero sí.  El presidente de EEUU, Donald Trump, ha confirmado su decisión de sacar a su país del Acuerdo climático de París, tal y como prometió en campaña electoral y rompiendo el compromiso firmado por su antecesor, Barack Obama, con casi 200 países de todo el planeta.

Al poco, el presidente norteamericano, un aférrimo fan de los combustibles fósiles y bastante incrédulo del cambio climático, soltaba una parrafada que ha dejado totalmente descolocado a todo el mundo.

Trump quiere que su país siga siendo un “líder” global en la protección del medio ambiente, pero de manera “justa”, al denunciar que el Acuerdo del Clima de París no es lo suficientemente duro para países como China o India.

Echa balones fuera. Y ahora patalea porque le toca apretarse los machos en la lucha contra el cambio climático.

“Es un ejemplo de un trato que es desventajoso para Estados Unidos”, ha dicho el presidente norteamericano en rueda de prensa.

Así, lo que plantea ahora es negociar unos nuevos objetivos climáticos para 2030. Para Trump, los objetivos firmados en París son negativos para los intereses nortemericanos, por eso intentará negociar un acuerdo climático “mejor” que el de París.

Según Trump, EEUU no se puede permitir el lujo de acabar con algunas tecnologías de generación eléctrica como el carbón, uno de los sectores que más apoyó al presidente para alcanzar la Casa Blanca.

Trump pone como excusa de su salida del Acuerdo de París que se podría quedar sin luz en algunas zonas del país, sufrir apagones y cortes de suministro. El país “necesita todas las formas de energía estadounidense disponible” o “estará en grave riesgo de caídas y apagones”, ha asegurado.

No puede irse todavía

Si la decisión de Trump se traduce finalmente en la retirada de EEUU del Acuerdo, el artículo 28 del mismo establece que la salida no se produciría oficialmente hasta pasados cuatro años. Según ese artículo, solo se puede solicitar la retirada tres años después de la entrada en vigor del Acuerdo y un año después de la notificación por escrito al Secretario General de la ONU.

Atrás queda la asociación de EEUU y China, los países más contaminantes del mundo -entre los dos suman cerca del 40 % de las emisiones globales-, contra el cambio climático.

En un principio fue éste el punto de mayor consenso, el mismo que les llevó a ratificar el 3 de septiembre de 2016 juntos, en un acto en la ciudad china de Hangzhou, el Acuerdo de París.

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