Un modelo energético 100% renovable es posible

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Parques de energías renovables.
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¿Es posible un modelo energético basado únicamente en las energías renovables? Cualquier experto podría afirmar con cierta tranquilidad que sí es posible, y probablemente  estaría en lo cierto. Pero, ¿sería económicamente rentable? La respuesta ya resulta algo más problemática. Autores hay para todos los gustos, ya que son muchos los que hoy, en España, piensan que el problema del déficit de tarifa tiene su raíz en las energías renovables. Una afirmación un poco radical, ya que el problema español es más de índole política que tecnológica.

Por el contrario, hay quienes piensan, y ese es el caso del ingeniero español Ramón Sans Rovira,  que una transición a un modelo 100% renovable no sólo es posible sino que además es rentable, y su tesis la ha plasmado en un libro: La transición energética del Siglo XXI (TE21): El colapso es evitable (Octaedro 2014). El libro de Sans, ingeniero industrial que ha dedicado toda su vida profesional a la dirección de I+D de una importante multinacional del sector de bienes de equipo, constituye un revelador análisis sobre la falta de viabilidad a medio plazo del actual modelo energético basado en combustibles fósiles, pero también, y sobre todo, es un riguroso estudio técnico y económico sobre el cómo realizar el cambio al modelo 100% renovable que con toda seguridad tendrán que afrontar muy pronto nuestros hijos.

El colapso es evitableEl objetivo final a cubrir lo define Sans partiendo de los datos de los últimos años referentes a reservas, producción, consumos y costes y proyectando la evolución de los mismos hacia el período comprendido entre 2015 y 2050. El estudio contempla varios escenarios y, de entre ellos, desarrolla el más conservador partiendo de las siguientes hipótesis iniciales: 1) Los precios de los combustibles fósiles subirán a un ritmo medio del 5% anual y 2) Su producción descenderá a un ritmo medio del 3% anual. Y a partir de ellas, dos caminos posibles: “Sin TE21” (seguir con el modelo actual) o “Con TE21” (cambiar a renovables).

Según los números que baraja el autor y siguiendo con las tendencias actuales, el estudio prevé un descenso del consumo de combustibles fósiles y uranio a un ritmo medio del 1% anual y un ascenso del aprovechamiento de energía procedente de renovables de un 1,5% anual. Con un cambio hacia una política basada en las renovables, la energía procedente de fósiles y uranio desciende progresivamente hasta cero mientras que las renovables ascienden progresivamente hasta cubrir el total de las necesidades previstas.  La comparación de los costes económicos y las amortizaciones de ambas opciones es sorprendente.

Ahorro billonario

Tan solo en el caso de España (el estudio es a nivel europeo y existe la versión del libro en catalán que contempla además el estudio para Cataluña) la diferencia entre hacer la transición energética a no hacerla supone un ahorro de 1,763 billones de euros. El cálculo contempla la diferencia entre las facturas energéticas exteriores acumuladas previstas en ambos supuestos para el período 2015-2050 y también la inversión que sería necesaria para llevar a cabo la transición a renovables. La inversión prevista para España es de 474.000 millones de euros, casi una décima parte de la Factura Exterior Fósil acumulada prevista si no se llevara a efecto la transición energética hacia el modelo renovable, y su estimación se hace partiendo de costes, superficies y potencias productivas de instalaciones actuales y duplicando las potencias necesarias con el fin de garantizar el suministro y permitir el almacenaje.

A la hora de calcular la potencia necesaria a instalar, se ha evitado caer en el clásico error de contabilidad energética derivado de la equiparación de fuentes fósiles y renovables. Mientras que las primeras implican la quema de combustibles, es decir, la conversión termo-mecánica para la obtención de fuerza mecánica y/o movilidad y la conversión termo-mecánica-eléctrica para la obtención de electricidad (con eficiencias medias del 20% en el primer caso y del 33% en el segundo), la mayoría de renovables generan de forma directa energía eléctrica y proceden de flujos que se pueden considerar inagotables. Considerando esta diferencia fundamental, el estudio parte de las necesidades finales de energía: térmica, motriz o eléctrica, lo que constituye una de sus aportaciones más certeras y originales.

La sorprendente conclusión es que un modelo basado en renovables no solo es tecnológicamente viable y social, ecológica y territorialmente muy ventajoso, sino que también resulta extraordinariamente rentable desde un punto de vista económico. Pero además, mejora la balanza comercial del país y propicia la ocupación y el desarrollo de empresas competitivas a nivel internacional.

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