Argentina solicitó este martes al Tribunal Internacional del Derecho del Mar que disponga medidas contra el proyecto liderado por la petrolera israelí Navitas en las Islas Malvinas, administradas por Reino Unido y cuya soberanía reclama el país suramericano.
"La República Argentina ha presentado hoy ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, una solicitud de medidas provisionales para impedir la explotación de hidrocarburos por el Reino Unido en la plataforma continental de la Cuenca Malvinas Norte", expresó la cuenta oficial del Ejecutivo de Javier Milei en sus redes sociales.
Según el comunicado, "la solicitud presentada ante el Tribunal del Mar busca preservar los derechos soberanos argentinos sobre su plataforma continental y evitar que las actividades autorizadas de manera unilateral e ilegal por el Reino Unido agraven la controversia reconocida por las Naciones Unidas".
"La República Argentina reafirma, una vez más, sus legítimos e imprescriptibles derechos de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. Por historia y por derecho: las Malvinas son argentinas", concluyó el mensaje presidencial.
El pasado 28 de septiembre, el Gobierno de Javier Milei había anunciado que iniciaría un pedido de arbitraje en base a lo establecido en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), un tratado de 1982 cuyo órgano para resolver controversias es el Tribunal Internacional del Derecho del Mar (TIDM), con sede en Hamburgo (Alemania).
El proyecto en Islas Malvinas
El objetivo de Argentina es detener el avance de Sea Lion, un proyecto 'offshore' (costas afuera) operado por Navitas (65%) y del que es también socia la británica Rockhopper (35%) para comenzar a extraer crudo en 2028 en la cuenca Malvinas Norte, a 200 kilómetros al norte del archipiélago.
Argentina considera "ilegales" los permisos concedidos a las petroleras por el gobierno local de las islas.
Al anunciar que iniciaría el pedido de arbitraje internacional, Argentina dio un plazo de dos semanas al Reino Unido para que tomara medidas para detener el proyecto.
Un día después, Londres -a través de un comunicado de la subsecretaria de Estado para los Territorios del Ultramar, Uma Kumaran- respondió que el arbitraje pretendido por Argentina es el "último intento" del país suramericano de "socavar los derechos de los habitantes" de Malvinas, ocupadas por el Reino Unido desde 1833 tras expulsar a las autoridades argentinas en las islas.
Según Kumaran, las actividades de hidrocarburos en Malvinas están reguladas por la legislación de las islas y "se llevan a cabo en plena conformidad con el derecho internacional, incluida la CONVEMAR".
La Cancillería argentina negó a continuación que se intente "socavar" los derechos de alguien sino que, antes bien, someter una controversia a un tribunal internacional es un acto de responsabilidad porque las diferencias no se resuelven con actos unilaterales "sino ante jueces que aplican el derecho que ambas partes han aceptado libremente".




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