Este sistema de propulsión consigue reducir el consumo de combustible en un 12%.
El sistema, desarrollado a petición de la Tennessee Valley Authority, puede operar en espacios de apenas unos centímetros y a más de 12 metros de profundidad, facilitando una tarea de mantenimiento que hasta ahora requería separar manualmente miles de estructuras de hielo.
Su proyecto insignia, el campus PORTS-Pike en Ohio, aspira a los 10 GW arrendados a OpenAI y sus promotores lo presentan como el futuro mayor centro de datos de IA del mundo, aunque se construirá por fases hasta 2032. La compañía prepara además su salida a bolsa, con una valoración objetivo superior a los 50.000 millones de dólares.
El proceso puede funcionar de manera continua y a una escala mucho mayor, con una recuperación de plata cercana al 100%.
OpenAI busca su primer responsable de cubrir la exposición eléctrica y de gas de sus centros de datos mediante contratos a precio fijo, forwards, swaps y opciones. Sigue la estela de Meta y refleja cómo la IA está convirtiendo a las tecnológicas en gestores activos de riesgo energético.
El proyecto, financiado por el Departamento de Energía de EEUU y el estado de Tennessee, aportará datos experimentales clave para startups como Realta Fusion, Thea Energy, Type One Energy y Xcimer Energy.
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