La startup californiana Voya Energy ha cerrado una ronda Serie A de 35 millones de dólares para desarrollar su sistema de generación eléctrica basado en combustible de aluminio, una tecnología que promete sustituir a los generadores diésel de respaldo en centros de datos y otras instalaciones industriales sin recurrir a la combustión ni generar emisiones en el punto de uso.
La ronda, liderada por Energy Impact Partners, contó con la participación del conocido inversor John Doerr, Mantis VC, StepStone, Founders Fund, Overmatch, Seven Stars y otros inversores institucionales, y se suma a los 13 millones que la empresa ya había levantado en una ronda semilla en noviembre de 2025.
La joven compañía, fundada el año pasado, tiene un equipo al mando con trayectorias muy notables en innovación. Está dirigida por Richard Wang, quien previamente lanzó Cuberg, una startup de baterías de litio-metal adquirida por Northvolt; le acompañan Steven Kaye como director de tecnología y Matt Horton como director comercial, ambos con experiencia en Rivian, Proterra y el grupo de proyectos especiales de Apple.
El concepto técnico se basa en chatarra de aluminio, generalmente de baja calidad y poco atractiva para el reciclaje convencional, entra en contacto con un electrolito propietario dentro de un generador y reacciona a baja temperatura liberando electrones a través de un circuito externo, sin pistones, llama ni turbina, de forma similar a una pila de combustible en la que el metal sólido sustituye al hidrógeno.
Un contenedor estándar de 6 metros (20 pies) puede entregar hasta 2 megavatios, mientras que a escala industrial la compañía proyecta hasta 100 megavatios de generación y 10 gigavatios-hora de energía almacenada por acre, una densidad que Voya cifra en cuatro veces superior a una flota equivalente de diésel y hasta cien veces más compacta que las baterías a escala de red. La empresa subraya que estas comparaciones, procedentes de sus propios cálculos, aún no han sido validadas en instalaciones comerciales independientes.
El objetivo es atacar precisamente esa última capa fósil que sobrevive en los campus de los hiperescalares (la de los grupos electrógenos diésel de emergencia), en un momento en que la saturación de las redes eléctricas empieza a frenar directamente el crecimiento del sector: en Texas, el gobernador Greg Abbott decretó recientemente una moratoria sobre nuevas conexiones de centros de datos a la red mientras ERCOT audita una cola de más de 1.800 proyectos que suman 474 gigavatios solicitados, el 90% de ellos procedentes de centros de datos.
Voya trabaja ya con cerca de una docena de empresas de los sectores de centros de datos, industria, transporte, servicios públicos e infraestructuras en demostraciones piloto a corto plazo, con despliegues iniciales previstos para 2027 y fabricación a escala industrial a partir de 2028. Quedan por resolver, no obstante, incógnitas relevantes que la compañía aún no ha hecho públicas, como la eficiencia real del ciclo eléctrico, el coste por megavatio-hora o la vida útil del electrolito.
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