La volatilidad energética ha dejado de ser una preocupación coyuntural para convertirse en un factor estratégico que condiciona la competitividad industrial. Con este mensaje de fondo, el centro tecnológico CIRCE ha reunido este martes en Madrid a responsables de algunas de las principales empresas industriales y energéticas del país en la jornada “El nuevo escenario energético”, un encuentro centrado en identificar soluciones reales para reducir la dependencia de los combustibles fósiles y minimizar el impacto de la incertidumbre sobre las decisiones de inversión.
A lo largo de la jornada, representantes de Stellantis, Holcim, Fertiberia, Naturgy, Urbaser y GreenYellow han compartido experiencias y casos reales de electrificación, eficiencia energética, autoconsumo y valorización de recursos. El consenso ha sido claro: la industria ya no puede limitarse a reaccionar ante las crisis energéticas, sino que debe anticiparse y reducir su exposición al riesgo. Las empresas cuentan hoy con más herramientas que nunca para avanzar en ese objetivo, pero los ponentes han recordado que existe una brecha difícil de salvar: mientras una crisis energética puede alterar los mercados en cuestión de días, las inversiones necesarias para protegerse frente a ella requieren meses, e incluso años, de planificación e implantación.
Del precio de la energía al riesgo energético
La apertura del encuentro ha corrido a cargo del director de Eficiencia Energética de CIRCE, Víctor Ballestín, quien ha explicado que el principal desafío para la industria ya no es únicamente el coste de la energía, sino la imposibilidad de anticipar cómo evolucionarán los mercados en los próximos meses.
Durante su intervención, ha recordado que decisiones como electrificar un proceso productivo, implantar una instalación de autoconsumo o desarrollar nuevos sistemas de flexibilidad requieren entre doce y dieciocho meses de trabajo, mientras que una crisis energética puede disparar los precios en cuestión de días.
Ante este escenario, Ballestín ha defendido que la mejor estrategia para la industria pasa por actuar sobre sus procesos productivos y no únicamente sobre sus contratos de suministro. La eficiencia energética, la electrificación, la recuperación de calor o la autogeneración permiten reducir de forma estructural la exposición a la volatilidad, mientras que los instrumentos financieros únicamente amortiguan temporalmente sus efectos.
Además, ha repasado algunas de las oportunidades que existen actualmente para financiar esta transformación, desde los Certificados de Ahorro Energético (CAEs) hasta programas europeos como el Innovation Fund o las nuevas convocatorias orientadas a la electrificación del calor industrial.
La energía entra en el centro de la estrategia industrial
La primera mesa redonda de la jornada ha reunido a Ignacio Cortés (Stellantis), José Arellano (Holcim) y Miguel Cabrero (Fertiberia), quienes han mostrado cómo la gestión energética se ha convertido en una función estratégica dentro de las compañías industriales.
Los participantes han coincidido en que la eficiencia energética, el autoconsumo, el almacenamiento y la electrificación son herramientas fundamentales para aumentar la resiliencia de las plantas y reducir su exposición a la volatilidad del mercado.
José Arellano ha explicado que el seguimiento continuo de indicadores energéticos forma ya parte de la operativa diaria de las instalaciones industriales y ha defendido la importancia de que las decisiones de producción incorporen criterios energéticos y económicos.
Por su parte, Ignacio Cortés ha compartido la experiencia de Stellantis en la implantación de proyectos de autoconsumo, almacenamiento y electrificación en diferentes centros productivos europeos, mientras que Miguel Cabrero ha defendido que la eficiencia energética continúa siendo una de las herramientas más eficaces para reforzar la competitividad industrial.
Los tres ponentes también han destacado el creciente papel de la industria en los mercados de flexibilidad y en los servicios al sistema eléctrico, contribuyendo a mejorar la estabilidad de la red y generando nuevas oportunidades de valor.
No existe una única solución para la transición energética
La segunda mesa redonda ha abordado el papel que pueden desempeñar tecnologías como el biometano, la electrificación industrial, el almacenamiento energético o la valorización de residuos para avanzar hacia una industria más competitiva y sostenible.
Lídia Caramazana, de Naturgy, ha defendido la necesidad de avanzar simultáneamente en seguridad de suministro, competitividad y sostenibilidad, y ha puesto de relieve el potencial del biometano para descarbonizar procesos industriales aprovechando infraestructuras ya existentes.
Nicolás Daunis, de GreenYellow, ha incidido en que muchas de las tecnologías necesarias para reducir la exposición al riesgo energético ya están disponibles y funcionando en la industria, desde bombas de calor industriales hasta sistemas de almacenamiento térmico o recuperación de calor.
Eduardo Quero, de Urbaser, ha aportado la visión de la economía circular, mostrando cómo los complejos de tratamiento de residuos son capaces de recuperar recursos y generar energía, contribuyendo simultáneamente a la descarbonización y a la seguridad energética.
Los tres participantes han coincidido en que no existe una única tecnología capaz de responder a todos los retos industriales y han defendido la necesidad de construir soluciones adaptadas a cada proceso productivo.
CIRCE acompaña a la industria en la toma de decisiones
La jornada ha servido también para mostrar cómo CIRCE está ayudando a las empresas a transformar la incertidumbre energética en decisiones de inversión fundamentadas.
Durante la clausura, el director de Industria de CIRCE, Luis Pérez Heras, ha presentado las capacidades del centro tecnológico para acompañar a la industria en todas las fases de la transición energética, desde la identificación de oportunidades de ahorro y electrificación hasta la validación tecnológica, el análisis tecnoeconómico y el acceso a financiación.
Para ello, CIRCE cuenta con herramientas propias de modelado y simulación capaces de evaluar escenarios de inversión, analizar impactos en CAPEX y OPEX y estimar el retorno económico de distintas alternativas tecnológicas. A ello se suma la capacidad experimental de su laboratorio industrial de Alfajarín, donde se ensayan tecnologías de electrificación, almacenamiento energético, valorización de residuos y combustibles renovables.
El centro también trabaja con empresas y promotores tecnológicos para validar soluciones innovadoras y reducir el riesgo asociado a sus primeras implantaciones industriales.
Convertir la incertidumbre en una oportunidad
La jornada ha concluido con una idea compartida por todos los participantes: en un escenario energético cada vez más incierto, la competitividad industrial dependerá de la capacidad de las empresas para anticiparse, reducir riesgos y acelerar la implantación de soluciones tecnológicas que aporten estabilidad a largo plazo.
En ese proceso, CIRCE ha reivindicado su papel como socio tecnológico de la industria, ayudando a las empresas a evaluar alternativas, validar tecnologías y convertir los retos energéticos en proyectos viables, financiables y técnicamente sólidos.






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