SB Energy, la filial de SoftBank que construye la infraestructura física de OpenAI y Nvidia
Su proyecto insignia, el campus PORTS-Pike en Ohio, aspira a los 10 GW arrendados a OpenAI y sus promotores lo presentan como el futuro mayor centro de datos de IA del mundo, aunque se construirá por fases hasta 2032. La compañía prepara además su salida a bolsa, con una valoración objetivo superior a los 50.000 millones de dólares
Hace apenas cinco años, SB Energy era una desarrolladora de parques solares y baterías en Texas y California, una más entre las decenas de productores independientes de energía renovable en Estados Unidos. Hoy es el nombre que aparece en los comunicados de Nvidia, OpenAI y el propio Gobierno de Estados Unidos cuando se anuncia el mayor centro de datos del mundo. En apenas dos años, esta filial de SoftBank ha pasado de vender megavatios solares a construir, financiar y operar la infraestructura física (terreno, energía y edificios) sobre la que se sostiene la carrera mundial por la inteligencia artificial. Y se prepara ya para salir a bolsa.
De paneles solares a "fábricas de IA"
SB Energy nació en 2019 como el brazo de desarrollo renovable de SoftBank Group, el conglomerado japonés liderado por Masayoshi Son. Durante sus primeros años construyó una cartera de más de 5 gigavatios de solar, almacenamiento y "terreno energizado" en Texas y California, entre ellos el complejo Orion Solar Belt (900 MW, que alimenta el centro de datos de Google en Midlothian, Texas) y el proyecto de baterías Athos (402 MW, California). En 2024 compró Studio 151, una firma de ingeniería y construcción con experiencia en una veintena de campus de centros de datos, la pieza que le faltaba para pasar de generar electricidad a construir y operar el edificio entero.
Orion Solar Belt
Ese giro se aceleró con la explosión de la demanda de cómputo para IA. Según Rich Hossfeld, co-CEO de la compañía, SB Energy se queda con la parte que, según su tesis, dura décadas: el terreno, la generación eléctrica y la estructura del centro de datos. "Si miras un centro de datos, su vida útil puede ser de 20, 30 o 40 años. Así es como vemos nuestra infraestructura. Somos, en cierto modo, el lecho de roca sobre el que se sostiene todo", explicó a CNBC.
“No estamos financiando, y no somos dueños de los chips. No asumimos el riesgo de los chips. Eso lo hacen Nvidia, OpenAI y otros
El pool de inversores previo al IPO
El actual accionariado de SB Energy es, en sí mismo, un mapa del poder de la IA. SoftBank sigue siendo el accionista fundador y mayoritario. En 2022 entró Ares Management con 800 millones de dólares en acciones preferentes rescatables. En enero de 2026, SoftBank y OpenAI invirtieron 500 millones de dólares cada uno (1.000 millones en total) como parte de la iniciativa Stargate, sellando además un contrato de arrendamiento de 1,2 GW en el condado de Milam (Texas). Y este lunes, 17 de agosto, Nvidia anunció una inversión de 1.500 millones de dólares adicionales, uniéndose como tercer gran patrocinador estratégico.
SoftBank ya ha contratado a Goldman Sachs, JPMorgan, Morgan Stanley, Citi y Mizuho para sacar a bolsa a SB Energy, posiblemente tan pronto como en septiembre de 2026, según fuentes de Reuters, que sitúan la valoración objetivo por encima de los 50.000 millones de dólares. La operación llegaría a la vez que SoftBank prepara también la salida a bolsa de Roze, su spin-off de robótica autónoma para construcción de centros de datos, y mientras la propia OpenAI avanza en preparativos para cotizar. Para el líder de Softbank, Masayoshi Son, sacar a bolsa estos activos no es solo una cuestión de liquidez (su ratio de apalancamiento se acerca a niveles de alarma tras comprometer decenas de miles de millones adicionales en OpenAI), sino la validación pública de su apuesta por controlar simultáneamente los chips (vía ARM), el modelo (OpenAI) y la infraestructura (SB Energy) de la era de la IA.
Masayoshi Son, CEO y presidente de Softbank
Ohio, el mayor centro de datos del mundo
El proyecto que ha catapultado a SB Energy a la primera plana es el campus PORTS-Pike, en el condado de Pike, en el sur de Ohio, levantado sobre los terrenos remediados de la antigua planta de enriquecimiento de uranio de Portsmouth, un símbolo de la Guerra Fría reconvertido ahora en corazón de la "era de la inteligencia". El plan contempla hasta 8 GW de capacidad informática (10 GW si Nvidia ejerce su opción de ampliación), arrendados en su totalidad a OpenAI mediante un contrato a 20 años, y respaldados por 10 GW de generación eléctrica nueva (9,2 GW de ellos de gas natural), con una inversión de unos 33.000 millones de dólares en la planta de gas y 4.200 millones adicionales en refuerzo de la red regional junto a la utility AEP Ohio.
Las obras del campus tecnológico PORTS-Pike, en el condado de Pike, Ohio, ya están en marcha, donde OpenAI ha asegurado aproximadamente 8 gigavatios de capacidad de centros de datos.
Nvidia no solo invierte capital pues garantiza financiación para la infraestructura física del proyecto, un mecanismo por el que, según reveló su fundador Jensen Huang, respaldará hasta unos 105.000-120.000 millones de dólares en pagos de alquiler y energía durante 20 años (una cifra ya rebajada desde el plan inicial de hasta 250.000 millones, después de que los inversores mostraran reticencias sobre el nivel de riesgo asumido). A cambio, el campus alojará en exclusiva chips y arquitectura de Nvidia. Huang calcula que cada generación de sus sistemas desplegados en Ohio podría representar hasta 200.000 millones de dólares en ingresos para la compañía a lo largo de dos décadas.
Jensen Huang, CEO y presidente de Nvidia
El proyecto promete 35.000 empleos de construcción hasta 2032 y 2.500 puestos operativos permanentes, además de un fondo de beneficios comunitarios de 80 millones de dólares (40 de SB Energy, 40 de OpenAI) y 84 millones en créditos de ChatGPT Codex para unos 844.000 estudiantes universitarios de Ohio.
El trasfondo geopolítico
El campus de Ohio no es solo un acuerdo comercial sino que es la pieza central de un tramo de 36.000 millones de dólares dentro del pacto comercial de 550.000 millones entre Estados Unidos y Japón, anunciado por la Administración Trump en febrero de 2026, mediante el cual Tokio se compromete a canalizar capital hacia sectores "estratégicos" de EEUU (semiconductores, minerales críticos, energía e IA) a cambio de un arancel plano del 15% sobre sus exportaciones. SoftBank, a través de SB Energy, figura como uno de los principales ejecutores de ese pacto, lo que convierte a la compañía en un instrumento tanto industrial como diplomático entre ambos países.
Sobre el terreno, sin embargo, el proyecto ha generado más dudas que certezas locales: la alcaldesa de Portsmouth, Charlotte Gordon, admitió no haber sido informada del anuncio de la planta de gas cuando se hizo público, y varios ayuntamientos de la zona expresaron preocupación por el consumo de agua, antes de que OpenAI aclarara que el centro usará sistemas de refrigeración por aire de circuito cerrado para minimizar ese impacto.
Financiación circular y las dudas de Wall Street
El modelo financiero de SB Energy, en el que Nvidia invierte y avala la infraestructura de un desarrollador cuyo único inquilino relevante es OpenAI, que a su vez compra los chips de Nvidia, ha reavivado el debate sobre la "financiación circular" en la industria de la IA. Huang lo niega explícitamente: "Usamos nuestra escala y visibilidad a largo plazo para asegurar Ports-Pike y alojar cómputo de Nvidia. Es la misma disciplina que aplicamos a la gestión de la cadena de suministro". Analistas como Vivek Arya, de Bank of America, sostienen que buena parte de ese riesgo "fuera de balance" ya está descontado en la cotización de Nvidia, que pese a ello encadenaba caídas en bolsa cuando se conoció el acuerdo.
SB Energy encarna ya una industria que ha descubierto que el verdadero cuello de botella de la inteligencia artificial no son los algoritmos ni siquiera los chips, sino los gigavatios necesarios para alimentarlos, y que el negocio más rentable, de momento, puede que no sea construir la IA, sino construir el enchufe.
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