Europa debe acelerar el desarrollo industrial de las tecnologías limpias si quiere reforzar su seguridad energética, su competitividad y su capacidad para atraer inversiones. Este es el mensaje que ha trasladado Bianca Dragomir, directora general de Cleantech for Iberia, con motivo de su participación en el Valencia Digital Summit (VDS), celebrado en Valencia, donde ha advertido del riesgo de que las innovaciones europeas terminen materializándose industrialmente fuera del continente.
“Las tecnologías limpias son hoy la primera línea de defensa de Europa. De ellas dependen nuestra seguridad energética, la competitividad de nuestra industria y nuestra capacidad para atraer inversión en la era de la inteligencia artificial. Ya no son algo deseable: son infraestructura crítica”, ha señalado Dragomir.
Para Cleantech for Iberia, el desafío no consiste únicamente en desarrollar nuevas soluciones tecnológicas, sino en lograr que se desplieguen a escala comercial, atraigan capital y generen actividad productiva. Esta visión sitúa la transición energética en el centro de la política industrial europea y conecta la innovación con la competitividad económica.
Europa necesita escalar su innovación y movilizar inversión privada
La directora general de Cleantech for Iberia ha puesto el foco en las dificultades para financiar el crecimiento de las empresas innovadoras y sus primeros proyectos industriales, una fase decisiva para que las tecnologías limpias puedan competir en el mercado.
“Europa no tiene un problema de innovación, tiene un problema de escalado. En el primer semestre de 2026, las empresas cleantech europeas captaron 3.500 millones de euros en deuda, frente a 23.200 millones en Estados Unidos. No falta dinero público, falla cómo se estructura: cada euro público debería movilizar varios euros de inversión privada, no sustituirlos”, ha explicado Bianca Dragomir.
En este sentido, la organización defiende mecanismos de financiación que reduzcan los riesgos de los proyectos pioneros, faciliten su llegada al mercado y permitan aprovechar los recursos públicos como palanca para atraer inversión privada. El objetivo es pasar de las tecnologías prometedoras a plantas, infraestructuras y empresas capaces de crecer.
España, ante la oportunidad de convertir su ventaja energética en industria
Dragomir ha subrayado que España parte de una posición favorable para atraer proyectos vinculados a la transición energética gracias a su potencial renovable y a sus capacidades industriales. Sin embargo, ha insistido en que estas condiciones no garantizan por sí solas la creación de nuevas cadenas de valor.
“España tiene lo que media Europa busca: energía limpia a precios competitivos, suelo, saber hacer industrial y talento. Ahora toca convertir esas ventajas en fábricas y en campeones industriales. Si no lo hacemos, seguiremos inventando tecnologías en Europa para acabar construyéndolas fuera”, ha advertido.
Desde la perspectiva de Cleantech for Iberia, esta oportunidad tiene una dimensión peninsular: España y Portugal pueden convertir sus recursos energéticos, su ecosistema innovador y su tejido empresarial en un polo de inversión y desarrollo de industria limpia, siempre que los proyectos dispongan de financiación, infraestructuras y condiciones adecuadas para su ejecución.
Prioridades para reforzar la autonomía estratégica europea
La directora general de Cleantech for Iberia también ha llamado a concentrar esfuerzos en aquellos ámbitos capaces de aportar mayor valor estratégico y capacidad productiva a Europa, sin confundir autonomía industrial con el objetivo de fabricar todos los componentes y tecnologías dentro de sus fronteras.





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