Corea del Sur ha presentado una ambiciosa estrategia de transición energética y descarbonización valorada en 747.000 millones de dólares, con la que pretende ampliar la generación de energías renovables y transformar su industria pesada. El plan podría tener importantes repercusiones para el sector australiano del mineral de hierro.
Bautizada como K-GX (Korea-Green Transformation), la estrategia contempla una inversión de 1.000 billones de wones hasta 2035. Una quinta parte de los fondos del programa corresponde a gasto público y las otras cuatro partes se destinarán a financiación climática.
Con estas inversiones, Corea del Sur espera instalar 100 gigavatios (GW) de capacidad de generación renovable para 2030. Asimismo, aspira a que los vehículos eléctricos y de hidrógeno representen más del 70 % de las ventas de vehículos nuevos en 2035.
El plan también pone el foco en la descarbonización de cinco sectores con elevadas emisiones: la siderurgia, la industria petroquímica, el refino, la producción de cemento y la fabricación de semiconductores y pantallas.
El acero verde, una oportunidad estratégica
La producción de acero ocupa un lugar destacado en los objetivos de Corea del Sur, que aspira a convertirse en el primer país del mundo en fabricar acero verde a escala industrial, utilizando hidrógeno en lugar de carbón.
Precisamente, esta ambición podría representar una oportunidad excepcional para Australia, según un nuevo informe del centro de estudios independiente y sin ánimo de lucro Agora Industry.
Una oportunidad relevante para Australia
La oportunidad es especialmente relevante porque Corea del Sur apenas produce mineral de hierro en su territorio y depende de grandes volúmenes de importaciones, procedentes en su mayoría de Australia.
Un nuevo modelo económico elaborado por Agora Industry y Cambridge Econometrics, publicado un día después del anuncio surcoreano, concluye que Australia podría obtener importantes beneficios en términos de producto interior bruto (PIB), empleo e ingresos de los hogares si desarrolla un mercado internacional de hierro verde.
En la actualidad, el acero se fabrica predominantemente a partir de mineral de hierro, frente a los procesos basados en chatarra. Descarbonizar esta vía de producción resulta fundamental, ya que el sector siderúrgico mundial representa aproximadamente el 9 % de las emisiones globales anuales de dióxido de carbono (CO₂).
Tradicionalmente, el acero obtenido a partir de mineral de hierro se produce mediante la combinación de altos hornos y convertidores básicos de oxígeno (BF-BOF), un proceso que depende en gran medida del carbón y genera alrededor de 2,34 toneladas de CO₂ por cada tonelada de acero fabricada.
A medida que más países consideran el acero verde una pieza clave de sus estrategias de descarbonización, las oportunidades para productores de materias primas como Australia son cada vez más evidentes.
En lugar de recurrir a hornos alimentados con carbón, el hierro de reducción directa obtenido mediante hidrógeno (H₂-DRI) podría utilizarse como materia prima en hornos de arco eléctrico (EAF) para fabricar acero, o procesarse en un horno de fusión y un convertidor básico de oxígeno (BOF).
Exportar hierro verde podría aportar 22.300 millones al PIB australiano
Para Australia, exportar hierro verde en lugar de limitarse a vender mineral de hierro sin procesar podría generar importantes beneficios económicos. Según el informe, esta transformación permitiría añadir hasta 22.300 millones de dólares australianos al PIB y crear 112.000 puestos de trabajo de aquí a 2050.
“El comercio de hierro verde permite a los países exportadores generar un importante valor añadido, en lugar de seguir siendo principalmente exportadores de materias primas”, señalan los autores del estudio.
“El mineral de hierro se reduce en el lugar de origen, una etapa que consume mucha energía y que puede llevarse a cabo utilizando energías renovables locales. De este modo, el país exportador retiene los beneficios económicos de ese proceso”.
Los autores también destacan que la reducción del mineral de hierro podría convertirse en el primer gran mercado comercial para el hidrógeno renovable. Esto permitiría demostrar que existe suficiente demanda para que las inversiones en infraestructuras de hidrógeno resulten comercialmente viables a gran escala.
La transformación de Australia en productor de hierro y acero, en lugar de limitarse a exportar minerales sin procesar, también tendría un impacto significativo en su estructura industrial. El informe estima que la producción de hierro y acero crecería un 29,5 % con una estrategia centrada en las exportaciones verdes, lo que supondría el mayor incremento sectorial de la economía australiana.
Corea del Sur podría necesitar diez millones de toneladas anuales
Las perspectivas comerciales son especialmente prometedoras si se tiene en cuenta que Corea del Sur podría necesitar alrededor de diez millones de toneladas de hierro verde al año en 2050, un volumen que se encuentra dentro de la capacidad exportadora de Australia.
La relación comercial existente entre ambos países ofrece, por tanto, una base sólida para evolucionar hacia un modelo de cooperación industrial con mayor valor añadido.
Según Joanna Kay, responsable de Estrategia Internacional, Alianzas y Relaciones Institucionales del Superpower Institute (TSI), una organización australiana sin ánimo de lucro especializada en políticas climáticas que ya ha defendido una transformación similar para el sector del mineral de hierro del país, esta oportunidad no supondría una ruptura con la trayectoria comercial de Australia.
«La ambición de Corea del Sur de convertirse en un líder mundial en acero con bajas emisiones de carbono es una buena noticia», afirmó Kay.
Sin embargo, añadió que las investigaciones del TSI muestran que Corea se enfrenta a un obstáculo fundamental: no dispone de la abundante energía renovable de bajo coste que necesita para descarbonizar su industria siderúrgica a gran escala.
“Australia sí cuenta con ese potencial de generación renovable, además de poseer algunas de las mayores reservas de mineral de hierro del mundo. Al producir hierro verde aquí y exportarlo a Corea, podemos contribuir a garantizar el futuro de la industria siderúrgica surcoreana y, al mismo tiempo, desarrollar una nueva e importante industria exportadora propia”.
Kay recordó que Australia ya ha establecido relaciones comerciales mutuamente beneficiosas de características similares.
“El mineral de hierro australiano contribuyó a impulsar la industrialización de Asia, generando una enorme prosperidad a ambos lados. Los nuevos modelos económicos de Agora muestran cómo el comercio de hierro verde podría proporcionar beneficios económicos compartidos similares durante las próximas décadas”.
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