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Crean un algoritmo de gestión que ahorra energía en edificios, barrios y redes eléctricas

La combinación de recursos como la generación fotovoltaica, el almacenamiento en baterías, los vehículos eléctricos y los sistemas inteligentes de gestión mejora la gestión energética frente a escenarios convencionales, en los que los edificios no cuentan con instalaciones renovables, almacenamiento o sistemas inteligentes de control

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Un equipo de investigación de la Universidad de Málaga (UMA) ha diseñado un algoritmo de gestión que coordina y organiza el consumo de energía en edificios, barrios con autoconsumo compartido y redes eléctricas urbanas.

La herramienta calcula con un día de antelación cuánta electricidad conviene consumir, almacenar, comprar o vender en cada momento para reducir costes y aprovechar mejor la energía renovable disponible, ha informado este sábado la Fundación Descubre en un comunicado.

Por ejemplo, el sistema podría decidir que un edificio cargue sus baterías cuando hay excedente solar, que otro utilice esa energía en una hora de elevada demanda o que un vehículo eléctrico devuelva parte de la electricidad almacenada si resulta conveniente.

Un modelo que conecta edificios, comunidades y redes

La aplicación futura de este modelo estaría dirigida a quienes gestionan edificios inteligentes, comunidades energéticas y redes eléctricas urbanas.

La principal novedad del trabajo es que plantea una organización integral en tres niveles, con una base en la que se sitúan los edificios inteligentes, es decir, aquellos que integran elementos de domótica como sensores o automatizaciones.

Después están las comunidades energéticas que agrupan varios edificios inteligentes y, por último, la red de distribución, que permite el intercambio de electricidad entre comunidades y su conexión con el sistema eléctrico.

Según los expertos, la mayoría de estudios se centran en un único nivel, mientras que esta propuesta ofrece una visión completa y aplicable a entornos urbanos con alta presencia de energías renovables.

La fotovoltaica reduce los costes hasta un 29%

En las simulaciones, la incorporación de energía fotovoltaica redujo los costes de operación de los edificios en torno a un 29%, comparado con un sistema que sólo se alimenta de la red principal, sin fotovoltaica ni batería.

Al añadir parámetros como la climatización o el agua caliente, el ahorro alcanzó hasta el 45,65%, mientras que el uso de vehículos eléctricos como apoyo energético aportó una reducción adicional del 8,59%.

Esto significa que el sistema, además de incorporar estas energías limpias, aprende a usarlas en el momento más conveniente: aprovecha el sol cuando está disponible, reserva energía para las horas caras y desplaza ciertos consumos a franjas con menor coste.

La aplicación futura de este modelo estaría dirigida a gestores de edificios inteligentes, responsables de comunidades energéticas y operadores de redes de distribución, es decir, las empresas que reparten la electricidad desde la red general hasta los puntos de consumo, como viviendas o edificios, entre otros.

En una misma ciudad, estos tres actores podrían utilizar la herramienta para coordinar mejor sus decisiones energéticas y aprovechar los recursos disponibles sin necesidad de compartir todos sus datos internos.

Los expertos añaden que la mejora en la coordinación y gestión energéticas de estos entornos permitirá aprovechar excedentes, reducir la dependencia de la red en determinadas horas y mejorar la planificación del sistema eléctrico.

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