La crisis de precios energéticos por el conflicto en Oriente Próximo y el cierre del estrecho de Ormuz ha llevado al Gobierno a tomar medidas de ayudas a los consumidores con rebajas en los combustibles (20 céntimos) o un tope a la subida del gas en la tarifa regulada (TUR).
Se han alcanzado en las últimas semanas precios disparatados, con el litro de gasolina y el diésel por encima de los 2 euros, el gas con precios desorbitados por encima de los 80 €/MWh y de la electricidad en el mercado mayorista de más de 300 €/MWh y que rozan los 400 €/MWh en la tarifa regulada PVPC.
La rebaja fiscal ha quedado para más adelante sólo si se sigue disparándose la inflación.
Vigilancia absoluta al sector
El caso es que el Gobierno no se fía del sector y de cómo se están trasladando los precios a los consumidores finales. Para tener vigilados los mercados, el Ministerio para la Transición Ecológica que dirige la vicepresidenta Sara Aagesen ha decidido retocar el RDL 7/2026 y darle poderes a la CNMC para que vigile los tres grandes mercados, hidrocarburos, gas y electricidad.
En las medidas aprobadas el pasado martes en Consejo de Ministros, el Gobierno ha solicitado a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia que para antes del 31 de noviembre publicará un estudio sobre el funcionamiento de los mercados de distribución y comercialización de energía, con especial atención a la evolución de los precios y del grado de competencia efectiva en el contexto de la guerra en Irán.
Según el Ministerio, el estudio analizará, en particular, la formación de los precios mayoristas y minoristas y cualesquiera otros elementos relevantes para valorar la adecuación del marco regulatorio vigente, así como la eficacia de las medidas de apoyo adoptadas para aliviar el coste energético a los consumidores finales.
Asimismo, el estudio incorporará recomendaciones relativas a las materias analizadas y dirigidas a garantizar el correcto funcionamiento de los mercados y la efectividad de las medidas adoptadas. Es decir, si las ayudas se están trasladando de verdad a los consumidores.
Esta medida afectará a toda la cadena de valor del sector energético. "Se entenderán comprendidos los mercados de hidrocarburos líquidos, incluyendo el segmento de refino, así como los mercados de gas y electricidad".
Precios desorbitados
Al equipo de Aagesen no quiere que se le escape nada y que se cometan abusos con los consumidores aprovechando las circunstancias de precios altos de la energía. Saben bien que las petroleras están ganando márgenes de refino como nunca se han visto tras el cierre del Estrecho de Ormuz y eso ha hecho que se traslade al precio del litro de los combustibles con subidas fuertes en los últimos meses.
Ello está obligando al Gobierno a tomar estas medidas de ayudas directas al consumidor sin contar con PGE y no quiere que se le escape ni un euro de más y que de verdad se trasladen las medidas a los consumidores.
Hay que tener en cuenta que se venía una fuerte subida en la tarifa TUR del gas del 50% para este 1 de octubre. Ahora el Gobierno ha capado esta subida hasta el 35% y deja el tope del incremento al 15% en la revisión de diciembre.
Mientras que en la electricidad prácticamente no ha tomado medidas cuando estamos con el precio de la electricidad disparado, cambiándose las tarifas por parte de las comercializadoras y eso que una factura de la luz media ha superado los 100 euros por hogar en este mes de septiembre.
En definitiva, el Ministerio vigilará a través de la CNMC el comportamiento del sector en los próximos meses. Prepárense.
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