La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de este año (COP31 o Cumbre del Clima) reunirá del 9 al 20 de noviembre en Antalya (Turquía) a representantes internacionales para avanzar en la aplicación del Acuerdo de París, con la adaptación, la transición justa y la financiación climática en el centro de las negociaciones.
Turquía acogerá el encuentro y ejercerá la Presidencia de la COP, mientras que Australia liderará las negociaciones. Durante el encuentro, España y la Unión Europea (UE) defenderán acelerar el abandono de los combustibles fósiles y la electrificación con energías limpias, mientras que las organizaciones ecologistas reclaman compromisos concretos y más recursos públicos para los países en desarrollo.
Al menos 85 líderes mundiales acudirán a esta cita junto a casi 300 ministros. Entre ellos, estarán el presidente del país, Recep Tayyip Erdogan, al igual que el brasileño Lula da Silva y el secretario general de la ONU, António Guterres.
A diferencia de otros años, escasean confirmaciones oficiales de líderes. Países como Francia, Italia, Bélgica, Grecia, Portugal o Alemania afrontan protestas relacionadas con el estado del sistema educativo y el encarecimiento de la vida.
Por parte de la UE, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, participará en la apertura de la Cumbre de Líderes, mientras que el comisario de Clima, Wopke Hoekstra, encabezará las negociaciones junto con la Presidencia irlandesa del Consejo. También acudirán los comisarios de Energía, Dan Jorgensen; de Mediterráneo, Dubravkauica; de Pesca y Océanos, Costas Kadis; y de Medio Ambiente, Jessika Roswall.
En cuanto a España, la delegación española la encabeza la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, mientras que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no tiene previsto acudir, según han confirmado a Europa Press fuentes gubernamentales.
España y la UE en la COP31
Los gobiernos de la UE, incluido el español, fijan una posición común antes de la celebración de las Cumbres del Clima. En la de este año, reclamarán acelerar la aplicación del Acuerdo de París, exigir la entrega urgente de los planes climáticos pendientes y avanzar de forma decidida en la transición para abandonar los combustibles fósiles mediante el impulso a las energías limpias y la electrificación.
No obstante, Bruselas ha rebajado las expectativas sobre los resultados de la cita ante las dificultades del contexto geopolítico y las resistencias políticas a la acción climática. "No podemos esperar una revolución en términos de acción climática", reconocen fuentes comunitarias, que también defienden que la prioridad debe ser consolidar los avances y garantizar el cumplimiento de los acuerdos existentes.
En esta línea, Hoekstra ha insistido en que la conferencia debe ser la "COP de la implementación", centrada en cumplir los compromisos ya adquiridos y evitar retrocesos respecto a lo pactado en Dubái para triplicar la capacidad mundial de energías renovables, duplicar las mejoras de eficiencia energética y avanzar hacia el abandono de los combustibles fósiles.
En materia de financiación, Bruselas mantiene su negativa a asumir nuevos compromisos más allá de los acordados en la COP29 de Bakú, donde se fijó el objetivo colectivo de movilizar al menos 300.000 millones de dólares anuales para 2035 en apoyo a los países en desarrollo, aunque se muestra dispuesta a aumentar los recursos destinados a la adaptación al cambio climático dentro del marco ya pactado.
Entre las iniciativas que el Ejecutivo comunitario quiere impulsar en Antalya figura un compromiso internacional de electrificación propuesto por las presidencias turca y australiana, que plantea alcanzar un 35% en 2035. La Comisión también buscará reforzar la cooperación para reducir las emisiones de metano y extender los sistemas de fijación de precios al carbono.
Si bien reconocen que es probable que se rebase temporalmente el límite de 1,5 °C de calentamiento global, los Veintisiete pedirán medidas urgentes para revertir el aumento de las temperaturas antes de final de siglo y prepararse para la próxima evaluación mundial. En este contexto, España sitúa la electrificación basada en energías renovables, la defensa del multilateralismo y el respaldo a la ciencia entre sus prioridades.
Por su parte, fuentes de Transición Ecológica han explicado que la COP31 debe ser la "Cumbre de la implementación", centrada en traducir los instrumentos del Acuerdo de París en políticas efectivas que transformen los modelos de producción y consumo. Además, han subrayado la necesidad de elevar la ambición política más allá de los debates técnicos y de situar la adaptación, la transición justa y la financiación en el centro de las negociaciones.
Los ecologistas
En el marco de la COP31, Greenpeace ha exigido a España y a la comunidad internacional una 'hoja de ruta' ambiciosa articulada en tres ejes prioritarios: el abandono de los combustibles fósiles; la aplicación del principio de 'quien contamina, paga'; y el incremento de la financiación climática pública hasta los 300.000 millones de dólares anuales en subvenciones.






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