Los países de la Unión Europea (UE) han acordado retrasar un año la entrada en vigor de varias obligaciones de control de las emisiones de metano vinculadas a las importaciones de gas natural, petróleo y carbón, con el objetivo de "evitar presiones adicionales" sobre la seguridad del suministro energético de la Unión Europea en un contexto de perturbaciones en los mercados por el conflicto en Oriente Próximo.
El Consejo de la UE ha fijado así su posición sobre la propuesta presentada por la Comisión Europea el pasado 14 de octubre, respaldando sin cambios el aplazamiento planteado por Bruselas para determinadas exigencias de seguimiento, información y verificación de emisiones recogidas en la normativa comunitaria sobre el metano, aprobada en mayo de 2024 y en vigor desde agosto de ese año.
En concreto, los Estados miembro defienden que los importadores de gas, crudo y carbón comiencen a aplicar estos controles a partir del 1 de enero de 2028, en lugar de hacerlo en enero de 2027, como establece actualmente la legislación europea.
El acuerdo sobre el metano
El acuerdo también contempla retrasar hasta el 5 de agosto de 2029 la obligación de informar sobre la intensidad de las emisiones de metano asociadas a estos combustibles, tanto para los importadores como para los productores europeos, mientras que los límites máximos permitidos entrarían en vigor el 5 de agosto de 2031, un año después de lo previsto.









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