Mercados

Los consumidores de EEUU siguen pagando menos por la electricidad que los europeos pese al alza de precios

Las tarifas eléctricas de los hogares estadounidenses apenas aumentaron un 3% en términos reales entre 2019 y 2025, frente al fuerte encarecimiento registrado en países como Alemania o Reino Unido

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Los titulares sobre el fuerte aumento de los precios de la electricidad —y la consiguiente reacción de la industria y de la opinión pública— están presionando a los responsables políticos para que actúen. Algunos mercados todavía sufren las consecuencias de la crisis energética de 2021-2023. Otros han experimentado subidas más recientes de las tarifas eléctricas minoristas, en particular como consecuencia de la guerra de Irán.

Las tarifas eléctricas minoristas pueden tener un fuerte impacto en los bolsillos de los consumidores, de ahí que sean un asunto con gran carga política. Sin embargo, el efecto de las subidas de precios puede ser mucho más amplio, ya que también pueden perjudicar la competitividad de los mercados y retrasar la electrificación, un proceso que puede contribuir a reforzar la seguridad energética.

Los precios de la electricidad en EEUU siguen aumentando de forma constante
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Muchos consumidores pagan hoy más por la electricidad que antes de la pandemia

Los precios medios minoristas de la electricidad para hogares e industria crecieron por encima de la inflación entre 2019 y 2025 en aproximadamente tres cuartas partes de los 37 mercados analizados en un reciente informe de BloombergNEF. El aumento fue mayor para la industria, con un incremento medio del 24% en términos reales, frente al 12% de los hogares.

Desde 2019, mercados como Reino Unido, Japón y Argentina han experimentado una importante volatilidad de los precios minoristas. Uno de los principales factores fue la crisis energética de 2021-2023 provocada por la invasión rusa de Ucrania, que afectó especialmente a los mercados dependientes de las importaciones de gas natural. También influyeron los distintos tipos de tarifas, la volatilidad de las divisas, la combinación específica de tecnologías de generación eléctrica de cada región y la inflación.

Otros mercados han sufrido una volatilidad menor. En estos casos, la disponibilidad de recursos energéticos nacionales, incluidas las energías renovables, así como los sistemas regulatorios y las intervenciones destinadas a estabilizar los precios, han contribuido a amortiguar el impacto. En Canadá, Brasil y Nueva Zelanda, por ejemplo, las tarifas minoristas de 2025 eran relativamente similares a las de 2019 una vez descontada la inflación.

En cambio, los precios fueron notablemente superiores en mercados estadounidenses liberalizados como California y Nueva Jersey, así como en Corea del Sur y España. El aumento de los costes de las redes y de las subvenciones, junto con la retirada de algunas medidas de estabilización de precios, ha contribuido a este incremento.

China, India, México y Rusia se desmarcaron de esta tendencia, con descensos de las tarifas residenciales en términos reales y algunos de los precios minoristas más bajos del informe de BloombergNEF. Estos mercados cuentan con mayores niveles de intervención regulatoria, incluidas subvenciones, además de disponer de recursos energéticos nacionales.

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Los futuros de electricidad y gas anticipan un invierno con precios altos en Europa
El incremento en las curvas de futuros eleva el coste de cobertura para los próximos meses y años, en un contexto de alta volatilidad de precios y riesgo geopolítico.

Las tarifas eléctricas están ganando peso en la agenda política estadounidense, especialmente a medida que se acercan las elecciones legislativas de noviembre. No obstante, muchos estados han registrado únicamente aumentos moderados de los precios residenciales ajustados por inflación, mientras que en 20 estados las tarifas incluso han disminuido.

Como resultado, el precio medio real de la electricidad residencial en Estados Unidos aumentó un 3% entre 2019 y 2025, considerando los 50 estados y Washington D. C. En promedio, los hogares estadounidenses pagan menos que los de otras grandes economías: 173 dólares por megavatio-hora (MWh) en 2025, frente a 435 dólares/MWh en Alemania, 391 dólares/MWh en Reino Unido y 333 dólares/MWh en Australia.

Los precios más elevados de Europa se deben en parte a los mayores costes de las políticas públicas y a los impuestos. Históricamente, estos países han utilizado las facturas de los consumidores para financiar programas de apoyo medioambiental, social y de otro tipo. En Estados Unidos y otras regiones, por el contrario, los responsables políticos suelen financiar estos programas mediante los presupuestos públicos generales o no han establecido medidas de apoyo similares.

Los precios europeos de la electricidad también incluyen, sin embargo, costes de red más elevados y, en algunos mercados, mayores costes mayoristas y de suministro que en otras regiones.

Australia registró el mayor incremento de los precios residenciales de todos los mercados analizados por BloombergNEF: un 186% en términos reales entre 2019 y 2025. Inicialmente, las tarifas aumentaron debido a los elevados precios de los combustibles fósiles y a las restricciones de suministro. Más recientemente, los principales factores han sido las interrupciones en la generación eléctrica y los periodos de elevada demanda, además del aumento de los costes de las redes.

Como consecuencia, Australia se encuentra entre los mercados con las tarifas minoristas más elevadas del informe.

Los altos precios de la electricidad lastran la competitividad de la industria europea

Los consumidores residenciales pagan tarifas eléctricas más elevadas que la industria en la mayoría de los mercados analizados por BloombergNEF. La principal razón es que los hogares afrontan mayores costes por unidad relacionados con las redes y los servicios al cliente, mientras que los grandes consumidores industriales utilizan más electricidad y pueden repartir los costes fijos entre un mayor número de megavatios-hora. La industria también se beneficia de una mayor capacidad de negociación y, en algunos casos, de un tratamiento fiscal o regulatorio preferente.

Aun así, los precios de la electricidad pueden determinar la viabilidad de numerosos sectores industriales, ya que desempeñan un papel fundamental en su competitividad. Esto resulta especialmente relevante para industrias con una elevada proporción de procesos ya electrificados, como el aluminio, y para aquellas en las que la electrificación constituye una vía clave para reducir las emisiones, como la siderurgia.

Pese a los esfuerzos de algunos gobiernos europeos por reducir o limitar las tarifas, las empresas de la región siguen pagando más que sus competidores de otros grandes centros industriales.

En 2025, por ejemplo, el precio medio para la industria fue de 327 dólares/MWh en Reino Unido y de 226 dólares/MWh en Alemania, frente a 110 dólares/MWh en Estados Unidos y 89 dólares/MWh en China.

 

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