Política energética

Podemos plantea esta semana al Congreso una empresa pública de energía y un impuesto permanente a las privadas

La formación quiere recaudar todos los beneficios extraordinarios generados desde el inicio de la guerra en Ucrania

4 comentarios publicados

Podemos defenderá esta semana en el Pleno del Congreso una iniciativa con la que pide impulsar un impuesto permanente sobre los beneficios extraordinarios de las grandes energéticas y petroleras que recaude todo el dinero 'extra' que han ganado desde el inicio de la guerra en Ucrania en 2022 y, al mismo tiempo, constituir una empresa pública en el sector.

Se trata de una moción consecuencia de una interpelación urgente que la formación morada dirigió en la anterior sesión plenaria al vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, y que versó sobre la inflación y el alto coste de la vida.

Uno de los focos del debate fue el encarecimiento de la energía, que ha sido el principal factor inflacionista en las últimas semanas. Pese a que el Gobierno ha impulsado medidas de alivio para las familias con ayudas al litro de carburante, el partido integrado en el Grupo Mixto cree que es una respuesta "insuficiente".

"La reducción de la ayuda fiscal al combustible hasta situarla en apenas cinco céntimos por litro no puede presentarse como una respuesta suficiente ante un problema que afecta al conjunto del coste de la vida", ha remarcado Podemos en su moción, a la que ha accedido Europa Press.

Asimismo, Podemos alega que mientras que a las familias les cuesta más esfuerzo llegar a final de mes, las grandes empresas energéticas continúan registrando "beneficios extraordinarios". Como ejemplo, la formación expone que entre enero y junio, Iberdrola ganó 4.556 millones, Endesa ganó 1.470 millones, Naturgy otros 1.215 millones y Repsol 2.201 millones.

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A tenor de estas cifras, el partido de Irene Montero e Ione Belarra apostilla que si existen beneficios extraordinarios derivados de una situación extraordinaria, resulta "razonable" que exista también una contribución fiscal extraordinaria.

Impuesto permanente

Por todo ello, Podemos insta a establecer un impuesto permanente sobre los beneficios extraordinarios de las grandes empresas energéticas y petroleras, de forma que permita recuperar para las arcas públicas una cuantía equivalente a los beneficios extraordinarios obtenidos por estas empresas desde el inicio de la crisis energética de 2022.

Además de esa propuesta, la formación plantea establecer mecanismos de intervención y limitación de los precios de los carburantes y de la electricidad.

Por último, Podemos quiere que se impulsen las reformas normativas que sean necesarias para la constitución de una empresa pública de generación de energía, que garantice el control público sobre el sector energético en la integridad del proceso, desde la generación de la energía hasta que llegue a los consumidores.

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3 comentarios

  • Anton Cortes

    Anton Cortes

    28/09/2026

    Podemos todo lo arregla poniendo impuestos a las energéticas pero soluciones reales ninguna. Siguen intentando convertir España en un país comunista regulando precios y asustando a cualquiera que quiera invertir aquí. Por suerte, la gente cada día los apoya menos.
  • Joaquín S

    Joaquín S

    28/09/2026

    Cada vez que hablan de topar precios, quien quiere invertir aquí se lo piensa dos veces. Y sin inversión no hay redes
  • Virgilio Senra Gonzalez

    Virgilio Senra Gonzalez

    29/09/2026

    Es fascinante ver cómo se propone solucionar el precio de los carburantes nacionalizando Repsol bajo el argumento de que sus beneficios han crecido exponencialmente este semestre respecto al año anterior, ignorando por completo que en el sector del refino el margen operativo va ligado al valor del crudo y que veníamos de un periodo extraordinariamente bajo, por lo que culpar a la estructura de la empresa de la inflación internacional es como enfadarse con el termómetro porque hace calor en verano. Lo verdaderamente irónico del asunto es que si el objetivo real es aliviar el bolsillo del ciudadano reduciendo lo que se encarece el combustible en cada repostaje, no hace falta gastarse miles de millones de dinero público en expropiar o comprar una multinacional, ya que el propio Estado ya controla de forma directa y sin mover un dedo aproximadamente el 50% del precio final de la gasolina a través de los impuestos directos, demostrando que para bajar los precios no se necesita cambiar la propiedad de las refinerías, sino tener la voluntad política de ajustar el enorme porcentaje que Hacienda ya se lleva limpio en cada surtidor.

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