5 comentarios publicados El Comité de Medio Ambiente y Cambio Climático de la Cámara de los Lores ha celebrado la última sesión de su investigación sobre los riesgos que plantea el fenómeno meteorológico conocido como Dunkelflaute.
La sesión contó con la participación del ministro de Energía británico, Michael Shanks, y de Bill Jones, subdirector de Seguridad Eléctrica Futura del Departamento de Seguridad Energética y Emisiones Netas Cero (DESNZ). Durante el encuentro, los representantes del Gobierno abordaron los avances de la futura Planificación Energética Territorial Estratégica (SSEP) y los mecanismos de mercado necesarios para incentivar las inversiones en almacenamiento de energía de muy larga duración.
El Gobierno apuesta por la sobrecapacidad para afrontar el Dunkelflaute
El ministro de Energía reconoció que el Gobierno no cuenta con una solución específica para hacer frente a este fenómeno. En su lugar, plantea abordarlo junto con el resto de los riesgos climáticos que pueden afectar al sistema eléctrico, desde los periodos de escasa generación renovable hasta los episodios de temperaturas extremas.
La estrategia pasa por reforzar la capacidad del sistema y aumentar el margen de reserva disponible para garantizar el suministro. En este contexto, la sobrecapacidad se perfila como uno de los principales instrumentos para afrontar los episodios de escasez de generación.
La prioridad inmediata del Ejecutivo es completar la SSEP, que determinará dónde será necesario desarrollar nuevas infraestructuras y qué combinación de tecnologías permitirá cubrir la demanda eléctrica a largo plazo.
El operador del sistema británico, NESO, ha presentado seis escenarios alternativos que serán sometidos a consulta pública. Durante el próximo año, el Gobierno deberá seleccionar la hoja de ruta definitiva atendiendo a tres criterios, el impacto territorial, el coste para los consumidores y la seguridad de suministro, aunque podrá revisarse cada tres años.
Se revisarán los mecanismos de mercado para atraer inversiones
Una vez definida la planificación energética, el Gobierno tendrá que adaptar los mecanismos de mercado para ofrecer visibilidad a los inversores y garantizar el desarrollo de las tecnologías seleccionadas en la planificación.
Shanks adelantó que algunas alternativas tendrán un papel limitado en el futuro mix energético. Es el caso de la energía mareomotriz y undimotriz, que el Ejecutivo considera demasiado costosas. En cuanto al biogás, el ministro considera suficiente la capacidad contemplada actualmente en la planificación, de entre 30 y 40 TWh para 2050.
El hidrógeno también genera dudas en el Gobierno, especialmente por el elevado coste de utilizar este combustible en centrales de ciclo combinado. Respecto a la captura de carbono, el ministro defendió un desarrollo limitado de esta tecnología.
En materia de incentivos a la inversión, los contratos por diferencia (CfD) seguirán desempeñando un papel central. De hecho, el ministro reconoció que el Gobierno está retrasando la novena subasta de CfD mientras estudia posibles modificaciones en las condiciones de estos contratos.
Por su parte, Bill Jones restó importancia al mercado de capacidad como herramienta para impulsar nuevas tecnologías. Según explicó, el mecanismo de capacidad es neutral desde el punto de vista tecnológico y no determina qué instalaciones deben construirse, sino que permite participar a aquellas que ya están operativas y cumplen los requisitos establecidos.
Tampoco el nuevo mecanismo cap and floor parece ofrecer, por sí solo, una solución para incentivar todas las tecnologías de almacenamiento de muy larga duración, debido a la falta de competitividad económica de algunas de ellas.
El gas seguirá siendo necesario para respaldar las renovables
Pese a la apuesta británica por acelerar el despliegue de energías renovables, el Gobierno reconoce que el sistema eléctrico seguirá dependiendo del gas durante los próximos años para garantizar el suministro en momentos de fenómenos climáticos extremos.
Uno de los principales retos será renovar parte de la flota de centrales de ciclo combinado. Alrededor de 15 GW de capacidad podrían afrontar problemas de obsolescencia a mediados de la próxima década. Shanks señaló que el actual mercado de capacidad permitirá financiar buena parte de las inversiones necesarias para renovar la flota, que actualmente cuenta con unos 35 GW en operación.
En cuanto a la seguridad del suministro de gas, Shanks no considera necesario introducir reservas estratégicas ni impulsar grandes proyectos adicionales de almacenamiento. El ministro argumentó que alrededor del 40% de la demanda británica está cubierta por la producción del mar del Norte, que reduce la necesidad de inversión en infraestructuras.
Frente a las inversiones en nuevas instalaciones de almacenamiento de gas o hidrógeno, el Ejecutivo considera prioritario reforzar las redes eléctricas para facilitar la integración de nueva generación renovable y mejorar la capacidad del sistema para responder a los cambios en la producción y la demanda.
Ant L
04/11/2026