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En la meseta del Tíbet, al este de China, cuatro millones de paneles solares toman el sol en silencio. Se trata del Longyangxia Solar Park, la mayor planta solar del mundo, con una capacidad total de 850 megavatios, suficiente para alimentar las necesidades energéticas de 140.000 hogares. La planta, que fue construida íntegramente por Powerchina, se extiende a lo largo de 26 kilómetros cuadrados en el desierto de la provincia de Qinghai.

Los trabajos del complejo fotovoltaico Longyangxia Solar Park comenzaron el 25 de marzo de 2013, en el Parque Industrial de Gonghe, y desde entonces ha ido expandiéndose rápidamente. La planta lucía así el 8 de abril de 2013, un mes después de que comenzara su construcción.

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Así lucía la planta de Longyangxia el 8 de abril de 2013.

Las imágenes del satélite obtenida por el Observatorio de la Tierra de la NASA, es como una crónica de su crecimiento, partiendo de un grupo de paneles hasta conformar una gigantesca planta solar en continua expansión, tal y como puede apreciarse en esta otra imagen tomada en enero de este año.

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La Longyangxia Dam Solar Park es una pieza importante de la enorme revolución que la energía renovable ha vivido en China en los últimos años. El país invirtió 103.000 millones de dólares en energías renovables en 2015, último año del que se disponen datos, una cifra que permitió que la inversión mundial en energías renovables alcanzara la mareante cifra de 286.000 millones de dólares.

De acuerdo con el Energydesk de Greenpeace, los datos preliminares muestran que, durante 2016, China ha instalado el equivalente a un campo y medio de fútbol de paneles solares cada hora. Eso coloca al país en camino de cumplir sus objetivos de renovables para 2020 en algún momento del 2018.

Los objetivos renovables se alinean con los compromisos internacionales sobre el clima de China. El gobierno había anunciado que reduciría las emisiones de carbono de su economía  entre un 40 y un 45% por debajo de los niveles de 2005. En el marco del Acuerdo de París, China se comprometió a alcanzar su punto máximo de emisiones de dióxido de carbono en el 2030.

De cara al futuro, el gobierno ha anunciado a principios de enero que planea invertir 361.000 millones de dólares en generación de energía renovable hasta el año 2020. Se espera que la afluencia de dinero en efectivo ayude a China a producir un total de 110 gigavatios de energía solar y de 210 gigavatios de energía eólica en 2020.

El aumento de la inversión coincide con una caída del 40% de los costes de las instalaciones solares a gran escala en China desde 2010. La energía solar se espera que sea incluso más barata en los próximos años.

A pesar del crecimiento de la capacidad, China ha tenido problemas para equilibrar la demanda y la producción. Una desaceleración económica ha provocado que algunas granjas de energía solar y eólica estén inactivas o produzcan energía que no se puede utilizar. Los gobiernos locales y los fuertes intereses del carbón también presentan obstáculos a la transición de China desde su condición de ser el mayor contaminador de carbono del mundo a una economía impulsada en gran parte por la energía limpia.

China sigue viendo crecer sus emisiones debido en gran parte al uso de carbón pesado, lo que aumentará los riesgos asociados con el cambio climático. En esas circunstancias, la Longyangxia Dam Solar Park es un paso para demostrar que China tiene capacidad para cambiar las cosas.

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