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Mientras Europa se congratula de las políticas energéticas que se están llevando a cabo en los últimos años, no es todo oro lo que reluce. Ya lo contábamos ayer con la presentación del segundo informe del paquete de invierno. La UE se auto-aprueba en términos de emisiones de gases de efecto invernadero, eficiencia energética y energías renovables, pero ¿es suficiente?

Varios estudios han advertido a los inversores que las medidas para detener el crecimiento de las emisiones de carbono frenarán las ganancias de las empresas de carbón, petróleo y gas al mismo tiempo que el mundo se está desplazando hacia un modelo basado en energías más limpias. Más aún, todo apunta a una nueva crisis del petróleo que podría ser la definitiva, especialmente cuando los coches eléctricos y la energía solar dominen el escenario energético en 2025, siendo los principales causantes del ‘crash’ de los combustibles fósiles.

Y ante este nuevo escenario, ¿está el mundo preparado para ajustarse al cambio? ¿Y Europa? “La velocidad a la que estamos adaptándonos a las nuevas tecnologías es tan rápida, que siete años se antoja una eternidad”, explica Javier García Breva, experto y presidente de N2E, “en 2008 la crisis económica internacional la causó el aumento del precio del petróleo, que trajo la inflación, la subida de tipos de interés y la ruina de las ‘subprimes’, una intoxicación que arruinó primero a la banca americana y después a la europea”.

“Ahora vuelve a subir el petróleo tras el acuerdo de la OPEP, ¿y cuál es la consecuencia? Que ha subido la inflación en toda Europa casi de manera automática, pero si la dependencia del petróleo es cada vez menor, la volatilidad de los combustibles fósiles no tendrá tanto efecto en la economía internacional”, añade García Breva, “al mundo le dará tiempo a llegar y adaptarse al nuevo modelo energético, no hay que preocuparse por EEUU, el concepto del autoconsumo es el más republicano de todos, por lo que seguirán con el desarrollo de la solar fotovoltaica y de las renovables, tampoco por China, que ya ha empezado a apagar las centrales de carbón y tiene ambiciosos objetivos en renovables, pero Europa, con su 27% para 2020 que suena ya ridículo, va muy lenta”.

La inversión europea en las energías renovables se ha reducido a la mitad desde 2011. Solo en 2016 la inversión europea cayó en 44.000 millones de euros, mientras que en el resto del mundo aumentó en más de 260.000 millones de euros. La UE representa tan sólo el 18% de la inversión total mundial, una caída de casi el 50% de hace seis años. Y eso que los dirigentes europeos se han comprometido a que Europa sea “el número uno del mundo en energías renovables”, según explica Euroactiv.

Por eso, García Breva considera que es importante que “se apruebe el ‘paquete de invierno’ con la mayor diligencia y rapidez posible, para que Europa recupere el liderazgo que ha perdido, las nuevas directivas deberán ser aprobadas como muy tarde este año y la Comisión Europea debe ser muy rigurosa en exigir que los países miembros se adapten a la nueva situación, estamos ante un cambio de modelo protagonizado por la gestión de la demanda y Europa no puede dormirse”.

“Vamos muy justos para adaptarnos al cambio de modelo energético, y si hay algún estado miembro, como podrían ser los del Este, que pone pegas en la incorporación de las directivas a sus políticas nacionales, podría retrasarnos aún más, tenemos un plazo de dos años para no perder la carrera por el liderazgo energético”, concluye.

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