La fusión nuclear podría ser usada como energía en la segunda mitad del XXI

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El físico y exdirector general adjunto del reactor termonuclear experimental internacional (ITER) Carlos Alejaldre ha estimado que la energía de fusión podría implantarse como tecnología de una forma “usual o masiva” a partir de la segunda mitad del siglo XXI.

Alejaldre ha hecho estas declaraciones en un encuentro con los periodistas con motivo de la charla “Embotellando la energía de las estrellas: Fusión Nuclear. ¿Ciencia o Ficción?” que pronunciará esta tarde en un acto organizado por la Universidad de Alicante (UA) dentro de una nueva sesión del Aula de la Ciencia y la Tecnología.

El científico ha expuesto, entre otros aspectos, el estado en el que se encuentra el proyecto ITER (“camino” en latín), consistente en un reactor que se construye en Cadarache (Francia) y que busca reproducir las reacciones de fusión que tienen lugar en el Sol y otras estrellas con el objetivo de generar energía “barata y limpia”.

“El coste que se está ahora mismo estableciendo es del orden de unos 20.000 millones de euros y esperamos que (ITER) tenga los primeros resultados en 2025”, lo que significará que “la construcción ha terminado de forma exitosa”, ha explicado Alejaldre.

Ha aclarado que ITER no producirá ningún tipo de energía eléctrica, por lo que se deberá construir, en una fase posterior, una máquina, que se llamará Demo, la cual aprovechará en la práctica los resultados obtenidos en el reactor que se instala ahora en Francia.

Alejaldre ha indicado que, según las estimaciones, este tipo de tecnología se podrá implantar de manera “usual o masiva” en la segunda mitad del siglo XXI, aunque antes habrá que demostrar que el kilovatio/horas es económico.

Sobre ese último punto, el científico ha revelado que estudios teóricos indican, en principio, que el coste de la fusión es “totalmente competitivo con las energías más baratas” existentes ahora mismo.

También ha destacado que ITER surge de la “generosidad” de los países, pues nació en 2006 gracias a un acuerdo entre la Unión Europea (responsable de aproximadamente el 45% del proyecto), EEUU, Rusia, Corea del Sur, China, India y Japón.

El 80% del PIB mundial y la mitad de la población de la Tierra están integrados en ITER, ha especificado.

Alejaldre ha considerado que, una vez que se consiga la fusión nuclear en un plazo de 40 años, ésta se complementará con la solar y ha vaticinado que ambas serán “la combinación” energética final que tendrá la Humanidad en el futuro, pero ha precisado que llegar a esa “configuración” supondrá una labor “complicada”.

Por otra parte, ha afirmado que la energía de fusión es segura, no produce ningún tipo de gases de efecto invernadero y posee una “gran capacidad de generar energía, no limitada por ningún problema geopolítico”.

Alejaldre ha señalado que el calentamiento global del Planeta se debe al “impacto de la energía” y, en ese sentido, ha concretado que más del 80 por ciento de la producción energética mundial procede de la “quema” de hidrocarburos (petróleo, carbón y gas).

De ahí la importancia de potenciar la investigación y el desarrollo en materia de fusión nuclear, al tratarse de una energía “aceptable” desde el punto de vista medioambiental, ha manifestado este investigador, quien ha detallado que en el siglo XXI se multiplicará por tres el consumo energético mundial en comparación a la década de los noventa de la centuria pasada.

Otro de los aspectos positivos de ITER es su sinergia con el sector industrial, empresarial y laboral, ha subrayado Alejaldre, quien ha resalado que España es el tercer país que obtiene más contratos tecnológicos de este proyecto internacional, por “delante de Alemania e Inglaterra, y por detrás, únicamente, de Francia e Italia”.

“Los retornos que produce a la sociedad invertir en Ciencia son increíbles”: por cada euro que se destina a proyectos de investigación y desarrollo retorna un mínimo de más de tres euros, ha añadido.

Por otra parte, Alejaldre ha estimado “imposible” prescindir en estos momentos de la energía nuclear y ha expuesto que España tiene ahora una “sobreproducción de energía”, es decir, “una energía instalada muy superior a la que realmente consume”.

Este investigador ha abogado por centrar también la investigación y el desarrollo en “el almacenamiento energético”, una estrategia que puede contribuir a abaratar su coste con vistas al consumidor.

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