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Real Decreto 900/2015. El Gobierno aprueba en octubre del año pasado la primera normativa que regula el autoconsumo en España. Sin ningún tipo de bonificación, es más, con una serie de cargos que traban su desarrollo. Es lo que se denomina el ‘impuesto al sol’.

El Gobierno, con Soria y Alberto Nadal a la cabeza, lo defienden a capa y espada. “Es una cuestión de solidaridad con el resto de consumidores”, decían. “No es un impuesto”. Es un cargo.

El resto de fuerzas políticas se unen contra el impuesto al sol. Y antes de que se realizasen las segundas elecciones firmaron un pacto para tumbar en el Congreso de los Diputados el impuesto al sol.

Se celebran las elecciones, y Ciudadanos consigue ante el asombro de todos que el PP ceda en quitar el impuesto al sol en sus archiconocidas 150 medidas para formar Gobierno. Alberto Nadal se encarga de desbaratar el envite: “Nuestra norma es la más eficiente de todas”.

Más de un año después, el impuesto al sol sigue siendo un quebradero de cabeza para el Gobierno. Ya no está Soria, ni Alberto Nadal. Ahora es el nuevo ministro de Energía, Álvaro Nadal quien lo defiende: no permitirá que los “consumidores fuertes” como los que disponen de “2.000 metros cuadrados de jardín con amplio nivel de tejado” trasladen su carga al resto de usuarios. Unos días antes dijo que lo iba a revisar.

Pero Ciudadanos y el resto de formaciones con PSOE y Podemos a la cabeza no se rinden. La tensión se masca en Génova. Y en Moncloa. El PP no cede. Es más, se pone en su ala más dura contra Ciudadanos. Y le dice que si quita el impuesto al sol podría afectar a las cuentas del Estado (a los Presupuestos) y empeorar la situación con Bruselas.

De repente, para el Gobierno el impuesto al sol ya no es un cargo del sistema eléctrico. Puede afectar a los PGE, dicen. Algo inaudito si se tiene en cuenta que realmente es un cargo, es decir, una partida de ingresos del sistema eléctrico que tendrán que abonar aquellos consumidores que se autoabastecen de electricidad. No afecta, por mucho que lo digan, a las arcas del Estado, ni a los ingresos de Hacienda porque no es un impuesto. Aquí la primera gran contradicción.

La segunda está en la orden de la tarifa eléctrica para 2017. Entre las partidas de ingresos y gastos del sistema eléctrico, el Gobierno prevé un superávit eléctrico de 9,2 millones de euros. El más bajo de los últimos cuatro años. Pero al fin y al cabo, superávit.

En esas mismas cuentas, en el apartado de ingresos del sistema, hay un capítulo que recoge los cargos del autoconsumo. El Gobierno prevé ingresar cero euros. Sí. Cero euros. ¿Por qué? Previsiblemente, el Ministerio de Energía al no haber reglamentado el cobro del impuesto al sol no puede cuantificar lo que va a ingresar por ello. Por eso lo deja vacío.

Aun con esas, y con cientos de plantas de autoconsumo en funcionamiento, el impuesto al sol es incapaz de tumbar las cuentas del sistema eléctrico. El Gobierno prevé un superávit de 110 millones para el ejercicio de 2016 sin cobrar el impuesto al sol. Y de 9,2 millones de euros el próximo año, también sin cobrar ese cargo.

¿Es necesario el impuesto al sol? ¿Desequilibra las cuentas del sistema eléctrico? Según los datos del propio Ministerio de Energía parece que no afecta tanto. Si acaso, se convertiría en un elemento para obtener unos ingresos extra en caso de que se desmadren las cuentas en otras partidas. Pero a día de hoy, al Gobierno le da igual el impuesto al sol para cuadrar las cuentas del sistema eléctrico.

Sin quererlo ni beberlo, el PP se encuentra ahora con una excusa más para no continuar con el impuesto al sol tal y como le exigen el resto de fuerzas políticas, incluidos sus socios de Ciudadanos. El PP sabe que podría acarrearle más problemas si se mantiene en sus trece de mantener el cargo al autoconsumo.

Por un lado, la UE lo ve con malos ojos. La nueva directiva de renovables no quiere trabas al autoconsumo. Por otro lado, el resto de fuerzas políticas quieren eliminarlo cuanto antes y si hace falta lo aprobarán juntos en el Congreso por lo que el Gobierno no podrá mantenerlo por mucho tiempo. ¿Qué hará finalmente el Gobierno de Rajoy? ¿Negociará?

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1 Comentario

  1. No se trata solo del impuesto más famoso del mundo. Se trata de las trabas; como un contador inútil.
    Los argumentos del articulo, con un impuesto y unos impedimentos únicos en el mundo, demuestran quien legisla: UNESA.

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