El nuevo primer ministro británico, el laborista Andy Burnham, se enfrenta a un dilema político existencial por la posible autorización de nuevas exploraciones de hidrocarburos en el mar del Norte escocés: o mantiene la 'agenda verde' del laborismo o promueve la autosuficiencia energética.
Los yacimientos del Mar del Norte, que comenzaron su producción masiva en 1975 con el pozo de Argyl, convirtieron a Reino Unido en un país exportador de combustibles hasta que el agotamiento de los pozos hizo que en 2004 pasara a ser importador neto. Actualmente su producción permite al país ser autosuficiente solo en un 55-57% de su consumo energético.
El pasado julio, nada más asumir Burnham el cargo, la BBC desveló que tenía planes de autorizar la exploración de dos nuevos yacimientos llamados Rosebank (petróleo) y Jackdaw (gas), una información que el Gobierno no negó, aunque tampoco confirmó. Preguntando específicamente por ello, Burnham solo dijo que sería "pragmático" a la hora de tomar decisiones.
Sin embargo, el transcurso de un verano inusualmente seco en todo el país -tres cuartas partes de Inglaterra y todo Gales están oficialmente en sequía- y con calores extremos -se han batido todos los récords mensuales desde que hay registros- ha hecho crecer entre la población la 'conciencia climática' y la sensación de que los incendios y las sequías, aquí y en toda Europa, no son fruto del azar.
¿Una promesa rota del Partido Laborista?
El propio Partido Laborista ganó las elecciones en 2024 con un manifiesto en el que una de las promesas estrella era la apuesta por las energías verdes y, en consecuencia, la congelación de nuevas prospecciones en el Mar del Norte. Algunos influyentes ministros, como Ed Miliband -ahora en Exteriores, pero hasta hace un mes en Energía- se mostraron intratables con este asunto.
Pero Andy Burnham, al que algunos reprochan su tibieza en las cuestiones climáticas, parece tener otras prioridades, como es el alivio en las finanzas de las familias británicas. Una de sus primeras medidas fue, de hecho, la eliminación del IVA en las facturas energéticas de los hogares. Y apostar por los hidrocarburos también podría traer el mismo efecto inmediato de alivio al bolsillo del contribuyente.
Sin embargo, la eventual apertura de nuevos yacimientos petroleros en el mar escocés no va a resultarle políticamente fácil a Burnham: no solo tendrá que superar oposiciones internas en su partido, sino que pueden dar alas al emergente Partido Verde ('Green Party'), pescando votos entre los 'descontentos climáticos'.
Una investigación interna de los Verdes, que el miércoles desveló el diario The Guardian, sostiene que ese cambio de política en favor del petróleo podría costar a los laboristas hasta 50 escaños que irían al Partido Verde.
Una de las líderes del partido, Rachel Millward, advirtió al respecto: "Si el laborismo no quiere verse influido por la ciencia o los imperativos morales para dejar aparcados los combustibles fósiles, tal vez tendrán que escuchar lo que dicen los sondeos".








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