La generación eléctrica sigue siendo la principal fuente de emisiones en el Sudeste Asiático. La región cuenta con un amplio potencial de recursos renovables, y la demanda empresarial de electricidad con bajas emisiones ha impulsado en los últimos años el despliegue de instalaciones eólicas y solares. Sin embargo, las barreras regulatorias siguen limitando estos avances, especialmente en Indonesia y Tailandia, según el análisis de BloombergNEF (BNEF) titulado Contratación de energía limpia en el Sudeste Asiático, elaborado por encargo de la Asia Clean Energy Coalition.
El Sudeste Asiático podría movilizar inversiones en infraestructuras y reforzar su seguridad energética si elimina las barreras a la contratación de electricidad limpia
Un informe de BloombergNEF plantea distintas medidas para que los responsables políticos amplíen el acceso a un suministro eléctrico asequible y con bajas emisiones

Se disparan los PPA
El volumen de los acuerdos corporativos de compraventa de electricidad limpia generada fuera de las instalaciones de consumo alcanzó los 2,3 gigavatios en el Sudeste Asiático en 2026, una cifra 5,6 veces superior a la registrada en 2025. Los cambios normativos, especialmente en Malasia y Vietnam, han acelerado el crecimiento de este tipo de contratación. A ello se suma la expansión de los centros de datos, que está generando una nueva fuente de demanda. En junio de 2026, el Sudeste Asiático contaba con 3,2 gigavatios de capacidad informática operativa en centros de datos, mientras que los proyectos en desarrollo sumaban una capacidad diez veces superior.

Según un análisis independiente incluido en el Escenario de Cero Emisiones Netas (Net Zero Scenario, NZS) de BNEF, alineado con el Acuerdo de París sobre el cambio climático, el Sudeste Asiático necesitará invertir 3,4 billones de dólares entre 2026 y 2050 en energías renovables, almacenamiento en baterías y redes eléctricas para descarbonizar por completo su sector eléctrico.
Permitir que las empresas firmen acuerdos de compraventa de electricidad limpia podría movilizar capital privado para financiar esta transformación. El cambio también contribuiría a reducir la dependencia de los combustibles fósiles importados y a reforzar la seguridad energética de los países de la región.

Hanh Phan, analista de BloombergNEF especializada en el Sudeste Asiático y coautora del informe, señaló que reducir la dependencia de los combustibles fósiles importados no solo mejoraría la seguridad energética nacional, sino que también disminuiría la exposición a la volatilidad de los precios internacionales.
“La guerra de Irán y las consiguientes interrupciones del suministro han demostrado que los sistemas eléctricos del Sudeste Asiático son vulnerables a las fluctuaciones de los precios del gas y el carbón. Una transición más rápida hacia las energías renovables podría reducir el impacto de esas oscilaciones en las tarifas eléctricas. La contratación corporativa de electricidad limpia puede financiar esta transición”, afirmó.
Por su parte, Minh Anh Nguyen, jefa de gabinete de la Asia Clean Energy Coalition (ACEC), destacó que la demanda empresarial de energía limpia sigue aumentando en toda la región, especialmente a medida que las compañías avanzan hacia sus objetivos climáticos y de energía renovable para 2030.
“Como centro estratégico de la fabricación mundial y de las cadenas de suministro, el Sudeste Asiático desempeña un papel fundamental para ayudar a las empresas a cumplir estos compromisos, al tiempo que impulsa el crecimiento económico regional”, afirmó.
Nguyen señaló que los gobiernos de la región están respondiendo mediante la introducción de nuevos mecanismos para facilitar la contratación corporativa de electricidad limpia. No obstante, advirtió de que la siguiente prioridad consiste en convertir estos instrumentos en oportunidades de contratación viables, asequibles y financiables que permitan movilizar inversiones y satisfacer la creciente demanda empresarial.
Crece la demanda eléctrica por los centros de datos
Las últimas previsiones de BNEF apuntan a que la demanda eléctrica de los centros de datos en Malasia, Indonesia, Tailandia, Filipinas y Vietnam aumentará de forma considerable: pasará de apenas 13 teravatios hora (TWh) en 2025 a 100 TWh en 2035. Otros sectores industriales, como los del acero, el aluminio, el cemento y los productos químicos, también necesitarán cada vez más electricidad.
Felix Kosasih, analista de BloombergNEF especializado en el Sudeste Asiático y coautor del informe, afirmó que una mayor proporción de la electricidad regional podría proceder de fuentes bajas en carbono si las autoridades facilitaran la compra directa de energía a los productores por parte de las empresas.
“Esto podría romper el vínculo entre la expansión económica y el aumento de la dependencia de los combustibles fósiles importados, así como las emisiones asociadas a su consumo. También ayudaría a los países del Sudeste Asiático a industrializarse y desarrollar sus economías, al tiempo que refuerzan su seguridad energética y reducen las emisiones de gases de efecto invernadero”, explicó.

“Además, un acceso más amplio a electricidad limpia y asequible facilitaría la electrificación de los procesos industriales”, añadió.
Cinco prioridades regulatorias
El informe identifica cinco ámbitos de actuación para los organismos reguladores de la región:
- Abrir los mercados y las redes eléctricas a distintas modalidades de contratación de electricidad limpia.
- Reforzar la transparencia y la credibilidad de las fuentes de electricidad y de sus atributos medioambientales.
- Incorporar el principio de adicionalidad al diseño de las tarifas verdes de las compañías eléctricas y a la emisión de certificados de energía renovable. Este principio busca garantizar que los mecanismos de contratación contribuyan a impulsar nueva capacidad de generación renovable.
- Modernizar la regulación de las redes eléctricas para incentivar una gestión eficiente y aumentar la proporción de energía renovable en el suministro.
- Desarrollar marcos interoperables de contabilidad y certificación para facilitar el comercio transfronterizo de electricidad.
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