Eléctricas

El último tiro en el pie de Europa: invierte miles de millones en contadores de la luz inteligentes que trabajan a ciegas

Wirepas examinó información oficial y de acceso público para identificar qué tecnologías utiliza cada país, cuáles son sus costes a lo largo de su vida útil y qué grado de vulnerabilidad presentan ante una posible desconexión o retirada tecnológica

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Los gobiernos europeos están destinando miles de millones al futuro de sus redes de contadores inteligentes sin contar con los datos fiables necesarios para comparar adecuadamente los costes y los riesgos, según un nuevo análisis.

El estudio, elaborado por la empresa finlandesa de redes inalámbricas Wirepas, señala que los objetivos impuestos por la UE, la retirada de tecnologías de red antiguas y la creciente demanda de electrificación están presionando a los responsables políticos para que definan sus decisiones sobre la conectividad de próxima generación; decisiones que determinarán la configuración de las redes durante 15 años o más.

Sin embargo, los datos necesarios para tomar estas decisiones están dispersos, son fragmentarios o simplemente no existen. En algunos casos, no se recopilan; en otros, están en manos de terceros; o bien, la brecha informativa es tan grande que resulta imposible salvarla, ya que no existe ningún organismo en Europa responsable de publicar dicha información. Esto significa que los gobiernos de todo el continente intentan tomar las mejores decisiones posibles —basadas en la mayor cantidad de información disponible—, pero con las manos atadas.

El análisis se llevó a cabo para determinar la situación real de la conectividad de los contadores inteligentes en Europa. Wirepas examinó información oficial y de acceso público para identificar qué tecnologías utiliza cada país, cuáles son sus costes a lo largo de su vida útil y qué grado de vulnerabilidad presentan ante una posible desconexión o retirada tecnológica. Posteriormente, se evaluó la conectividad de cada mercado, clasificándola en una escala que va desde "sólida" hasta "problemática".

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Mayor electrificación

Estos hallazgos se producen en un momento en el que la Comisión Europea impulsa que la electricidad represente el 46% del consumo energético final del bloque para el año 2040; un objetivo que, según las previsiones, requerirá una inversión en la red eléctrica de aproximadamente 1,2 billones de euros. El análisis reveló lo siguiente:

Ninguna fuente de datos ofrece una visión o comparación adecuada a escala europea.

Esto significa que el nivel y la cantidad de datos a los que los países pueden acceder y que, a su vez, pueden publicar, varían considerablemente.

Algunos países pueden conocer los costes, pero no los riesgos; otros pueden realizar un seguimiento de las cifras de despliegue, pero no de las tecnologías subyacentes; y otros solo pueden observar un tipo de conexión, pero no el resto.

Teppo Hemiä, director ejecutivo de Wirepas, señala que "Europa es muy eficaz a la hora de realizar un seguimiento del número de contadores inteligentes instalados, pero nadie está supervisando la conectividad que los sustenta".

"Los países emplean modelos distintos, pero todos presentan el mismo punto ciego: los responsables políticos esperan que los directivos tomen decisiones de inversión multimillonarias —con un horizonte de décadas— para alcanzar los objetivos establecidos, sin proporcionarles los datos completos y sólidos necesarios para ello".

"Sin una visión integral de los costes que supondrán las distintas opciones de conectividad, los desafíos que plantean o cómo se comparan con el resto de Europa, corremos el riesgo de adoptar una infraestructura de conectividad que no podrá seguir el ritmo de las exigencias de la red eléctrica del futuro".

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Permitirán a los consumidores acceder de manera directa y sencilla a sus propios datos, otorgándoles un mayor control sobre su consumo energético y promoviendo una relación más informada con sus comercializadores de energía.

Los datos por países

Alemania puede conocer los costes, pero carece de visibilidad sobre el riesgo de cierre de las redes que utiliza. Es uno de los pocos países que ha cuantificado el coste de la transmisión de datos de los contadores, con tarifas reguladas que alcanzan los 140 euros anuales. Sin embargo, cada empresa de servicios públicos solo tiene visibilidad sobre sus propias pasarelas y contratos, mientras que los operadores son los únicos que conocen con detalle los plazos de las redes. No existe una visión compartida sobre qué pasarelas dependen de qué redes, ni sobre el coste que supondrá su sustitución cuando dichas redes sean, inevitablemente, desconectadas.

Polonia puede identificar cuántos de sus contadores se verán afectados por el próximo cierre de las redes 2G y 3G. No obstante, no puede planificar el momento de estos cierres, ya que los plazos dependen de los operadores de telefonía móvil; esto implica, a su vez, que el país carece de una visión global sobre el coste que supondrá cada programa de sustitución.

Francia conoce el número de contadores de los que dispone, así como los concentradores de datos —dispositivos locales que recopilan las lecturas— necesarios para darles cobertura. Sin embargo, no existe una visión común sobre el coste que supone mantener dichos contadores conectados durante 15 años o más, ni sobre cómo varía este coste a medida que los vehículos eléctricos, la energía solar y las bombas de calor aumentan el volumen de datos que circula por la red.

En Gran Bretaña se han contabilizado entre 12 y 13 millones de centros de comunicación afectados por el apagado de las redes 2G y 3G previsto para 2033; no obstante, se desconoce el coste total que supondrá su sustitución, así como el coste de reemplazar los nuevos dispositivos 4G cuando, más adelante, también se proceda al apagado de esa red.

En España se sabe cómo se conectan los contadores y quién gestiona los concentradores —los equipos locales que recopilan las lecturas—. Sin embargo, no existe una visión compartida sobre el coste que implica mantener la conexión de cada contador a lo largo de su vida útil, ni tampoco una comparativa sobre lo que costaría optar por una alternativa distinta.

Estas conclusiones forman parte de un análisis más amplio sobre la conectividad de los contadores inteligentes en Europa, que Wirepas tiene previsto publicar el próximo mes.

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