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España tendrá gas suficiente para cumplir el reglamento del metano

El país cuenta con una cartera de suministro diversificada y la mayor parte de sus contratos para 2027 queda fuera de las obligaciones más exigentes, aunque la renovación de los acuerdos con Argelia plantea la principal incertidumbre a largo plazo

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España dispondrá de gas suficiente para cumplir con el Reglamento europeo sobre el metano sin que las nuevas exigencias supongan, al menos a corto plazo, un riesgo para la seguridad de suministro. Esta es una de las principales conclusiones de un nuevo análisis elaborado por Data Desk, una consultora tecnológica británica que ha estudiado las perspectivas de abastecimiento de diez Estados miembros ante la entrada en aplicación de las nuevas obligaciones europeas.

El análisis, publicado antes de la reunión informal de los ministros de Energía de la Unión Europea que tendrá lugar este 28 y 29 de septiembre, concluye que existe suficiente gas disponible para que los países analizados puedan cumplir con el Reglamento sin comprometer su abastecimiento. Aunque identifica dificultades inmediatas en algunos países de Europa central y oriental más expuestos al gas ruso y posibles retos a largo plazo relacionados con el suministro argelino, Data Desk considera que ninguno de estos factores constituye un obstáculo para aplicar la normativa europea en su forma actual.

En el caso de España, la situación es especialmente relevante por la composición de su cartera de proveedores. Entre septiembre de 2025 y agosto de 2026, Argelia concentró el 39% de las importaciones de gas del país, seguida de Estados Unidos, con el 29%, y Rusia, con el 14%. El peso del GNL procedente de Catar fue, por su parte, muy reducido, del 0,6%.

Solo el 1% del suministro queda directamente afectado

Uno de los elementos que limita el impacto inmediato del Reglamento sobre el mercado español es la fecha de firma de los contratos. La normativa europea establece obligaciones específicas para los contratos suscritos a partir del 4 de agosto de 2024. Según los datos recopilados por Data Desk, estos acuerdos representan únicamente el 1% del suministro total de gas de España.

Además, todos los contratos vinculantes identificados por la consultora para suministros a España durante 2027 fueron firmados antes de esa fecha. Por tanto, los principales acuerdos que garantizan el abastecimiento del sistema español durante el primer año de aplicación de las nuevas exigencias quedan fuera del ámbito de las nuevas obligaciones aplicables a los contratos posteriores a agosto de 2024.

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La situación cambia en el caso de las compras realizadas en el mercado spot y en los centros de distribución desde esa fecha. Estos volúmenes sí tendrán que cumplir íntegramente los requisitos establecidos por el Reglamento. Sin embargo, Data Desk señala que tanto sus análisis como estudios realizados previamente por Rystad Energy apuntan a que existe una cantidad suficiente de gas que cumple con las exigencias europeas.

El margen disponible se explica, en buena medida, por la elevada diversificación del suministro español. El país recibe gas tanto por gasoducto como en forma de GNL y cuenta con proveedores procedentes de diferentes mercados, lo que reduce la dependencia de un único origen en un momento en el que la regulación europea introduce nuevos criterios sobre las emisiones de metano asociadas al gas importado.

Argelia, el principal interrogante a largo plazo

El principal reto para España no se sitúa, por tanto, en la aplicación inmediata del Reglamento, sino en la evolución de los contratos de suministro en los próximos años. En particular, Data Desk identifica el gas procedente de Argelia como uno de los elementos que deberán seguirse con mayor atención.

La razón es que una parte significativa del suministro actual argelino está respaldada por contratos firmados antes del 4 de agosto de 2024. Sin embargo, las futuras renovaciones y nuevos acuerdos quedarán sometidos a las exigencias establecidas por la normativa europea, lo que obligará a los productores a aportar información y garantías sobre las emisiones de metano asociadas al gas que llegue al mercado comunitario.

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El análisis apunta a que todavía existen incertidumbres sobre la capacidad de Argelia para proporcionar en el futuro suficiente gas que cumpla con los requisitos europeos, especialmente cuando avance la aplicación plena del Reglamento. Es una cuestión que adquiere mayor relevancia en el horizonte de 2030, cuando desaparezcan algunas de las flexibilidades contempladas durante los primeros años de aplicación.

No obstante, Data Desk considera que estas incertidumbres no son suficientes para poner en cuestión la aplicación de la normativa. La existencia de otros proveedores y la disponibilidad creciente de GNL permitirían, en caso necesario, sustituir parte de los volúmenes que no pudieran acreditar el cumplimiento de los requisitos europeos.

Bruselas introduce flexibilidad durante los primeros años

El análisis se produce además en un momento en el que Bruselas está tratando de facilitar la adaptación del mercado a las nuevas reglas. La Comisión Europea recomendó el pasado 20 de julio a los Estados miembros aceptar el sistema de trace and claim, que permite utilizar información certificada sobre las emisiones para acreditar el cumplimiento de los requisitos establecidos por el Reglamento.

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La Comisión también recomendó suspender las sanciones a los importadores por determinadas obligaciones cuyo cumplimiento corresponda al periodo comprendido entre 2027 y 2029. La medida busca facilitar la transición hacia el nuevo marco regulatorio y evitar que las dificultades iniciales para obtener y verificar información sobre las emisiones de metano se traduzcan automáticamente en sanciones para los operadores.

Estas medidas responden a una de las principales críticas planteadas durante la preparación de la normativa: el riesgo de que algunos productores internacionales no puedan proporcionar a tiempo los datos necesarios para demostrar que sus suministros cumplen con los estándares europeos.

El suministro europeo se adapta al nuevo escenario

El Reglamento del metano obligará a los importadores europeos a prestar una atención creciente a las emisiones asociadas a los combustibles fósiles procedentes de terceros países. La norma introduce requisitos de seguimiento, notificación y verificación que afectarán progresivamente a los contratos de suministro y que pretenden reducir las emisiones de metano asociadas a la producción y comercialización de petróleo y gas.

Sus detractores han advertido de que estas exigencias podrían reducir el número de proveedores disponibles para Europa y, con ello, incrementar los riesgos para la seguridad energética. Sin embargo, el análisis de Data Desk apunta en la dirección contraria: la disponibilidad de gas que cumple con los nuevos criterios es suficiente para los países analizados y las alternativas de suministro aumentarán a medida que se incorporen nuevos volúmenes al mercado internacional.

Para España, el punto de partida es además favorable. Argelia sigue siendo el principal proveedor, pero Estados Unidos ya representa cerca de un tercio de las importaciones y el sistema cuenta con acceso a un amplio mercado internacional de GNL.

El resultado es que el cumplimiento del Reglamento no plantea actualmente un problema de abastecimiento para España. El desafío se desplaza hacia los próximos años, especialmente a medida que vayan venciendo los contratos firmados antes de agosto de 2024 y sea necesario renegociarlos bajo las nuevas reglas europeas.

La cuestión será entonces determinar hasta qué punto los principales proveedores del mercado español, y especialmente Argelia, pueden adaptar sus sistemas de medición, reducción y certificación de emisiones a los estándares comunitarios. Por ahora, los datos de Data Desk apuntan a que existe suficiente oferta alternativa para que el cumplimiento de la normativa no se convierta en un problema de seguridad energética para España.

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