La dependencia energética de India se redujo de forma moderada en la última década, pero el país continúa importando cerca del 90% del crudo que consume, según un informe conjunto de la Confederación de la Industria India (CII) y EY presentado esta semana en la 7ª Conferencia y Exhibición Internacional de Energía en Nueva Delhi.
El estudio, titulado "La seguridad energética de India en un mundo volátil: independencia, eficiencia y resiliencia", señala que la dependencia general de importaciones de energía primaria bajó de 47% en el año fiscal 2017 a alrededor de 42% en el año fiscal 2025. Esa mejora se explica principalmente por la menor dependencia de carbón importado, gracias al aumento de la producción doméstica, mientras que el petróleo se mantiene como el mayor rubro de importación energética del país.
El gas natural, en cambio, muestra una tendencia inversa: su dependencia de importaciones subió a cerca del 50%, ya que el consumo creció más rápido que la producción local. El carbón, por su parte, redujo su dependencia importadora a alrededor del 18% gracias a una mayor extracción interna.
El informe destaca que la transición energética de India está remodelando gradualmente su matriz, con la electricidad ganando peso en el consumo final y una expansión acelerada de la capacidad renovable. No obstante, advierte que fortalecer la seguridad energética del país no dependerá solo de sumar capacidad limpia, sino también de reducir la dependencia estructural de importaciones a lo largo de toda la cadena energética.
Otro hallazgo relevante es el papel persistente de Medio Oriente como principal proveedor de crudo indio, pese a la diversificación de fuentes tras la guerra entre Rusia y Ucrania. Entre los años fiscales 2018 y 2022, la región suministraba entre 61% y 65% de las importaciones petroleras de India. Aunque la participación de Eurasia se disparó de apenas 2,8% en 2022 a 35,7% en 2025 (impulsada en gran medida por las compras de crudo ruso), Medio Oriente siguió representando entre 47% y 49% del total importado en el año fiscal 2025, manteniéndose como el mayor origen de suministro. En gas natural licuado (GNL), la concentración regional es aún mayor: Medio Oriente aportó 62,9% de las importaciones indias en el año fiscal 2026.
La transición energética india está cambiando la naturaleza de su seguridad energética, más que eliminando la dependencia de importaciones
De cara a la visión de largo plazo "Viksit Bharat 2047", la resiliencia del país dependerá de equilibrar la expansión de energías limpias con mayor producción doméstica, cadenas de suministro diversificadas y un ecosistema energético más robusto.
El trasfondo de estas cifras es la creciente exposición de India a los choques de oferta. El país, tercer mayor importador mundial de crudo, ha visto crecer su dependencia externa en los últimos años ante una demanda en alza y una producción local en descenso. La crisis en Medio Oriente y las disrupciones en el estrecho de Ormuz llevaron a los refinadores indios a buscar alternativas, incluyendo compras récord de crudo ruso y un giro hacia proveedores de África Occidental. El gobierno también respondió anunciando una nueva instalación de almacenamiento en Mangaluru, a cargo de la estatal ONGC, con capacidad para unos 13 millones de barriles, en momentos en que las reservas actuales de India solo alcanzan para cubrir ocho días de demanda nacional.
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