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La apuesta de Canadá por la energía limpia choca con las limitaciones de su red eléctrica interprovincial

Según GlobalData, aprovechar el potencial de la nueva capacidad limpia exigirá superar los cuellos de botella en las redes de transporte eléctrico entre provincias y modernizar las infraestructuras regionales

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Canadá afronta una etapa decisiva de expansión de su sector eléctrico, impulsada por los incentivos fiscales federales, el abandono progresivo de la generación con carbón y la creciente electrificación de la industria. Estos factores están movilizando importantes inversiones hacia la energía eólica, solar y nuclear. Sin embargo, aprovechar todo el potencial de esta nueva capacidad limpia exigirá superar los persistentes cuellos de botella en las redes de transporte eléctrico entre provincias y modernizar las infraestructuras regionales, según GlobalData.

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El último informe de la firma, Canada Power Market Trends and Analysis by Capacity, Generation, Transmission, Distribution, Regulations, Key Players and Forecast to 2035 (Tendencias y análisis del mercado eléctrico canadiense por capacidad, generación, transporte, distribución, regulación, principales actores y previsiones hasta 2035), prevé que la capacidad eléctrica instalada acumulada del país crezca a una tasa anual compuesta del 2,1 % entre 2025 y 2035.

Durante ese periodo, las energías renovables no hidráulicas, principalmente la eólica y la solar fotovoltaica, aumentarán su peso del 20,6 % al 31,4 % de la capacidad total instalada. Al mismo tiempo, se estima que la demanda nacional de electricidad crecerá a una tasa anual compuesta del 1,7 %, impulsada por la electrificación de la calefacción, la adopción de vehículos eléctricos y la expansión a gran escala de los centros de datos.

Attaurrahman Ojindaram Saibasan, analista del sector eléctrico de GlobalData, señala que Canadá ya cuenta con uno de los sistemas eléctricos más limpios del mundo, sustentado en sus abundantes recursos hidroeléctricos provinciales y en una flota nuclear consolidada.

“La próxima década marcará una evolución significativa: las renovables no hidráulicas protagonizarán la mayor parte de los nuevos incrementos netos de capacidad, con la eólica terrestre y las grandes instalaciones solares a escala comercial a la cabeza. Al mismo tiempo, los principales programas de prolongación de la vida útil de las centrales nucleares y el despliegue de pequeños reactores modulares contribuirán a mantener la estabilidad del suministro de base”, afirma el analista.

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Una red fragmentada que limita el transporte de electricidad

Pese a las sólidas perspectivas de la energía limpia, el mercado canadiense se enfrenta a importantes obstáculos estructurales de coordinación. La planificación eléctrica está constitucionalmente repartida entre diez jurisdicciones provinciales, lo que ha dado lugar a redes que, en muchos casos, están conectadas mediante interconexiones de alta tensión más extensas con los mercados regionales de Estados Unidos que con las provincias canadienses vecinas.

Según Saibasan, la fragmentación de la red constituye el principal cuello de botella para el desarrollo de las infraestructuras eléctricas del país. Los excedentes de generación baja en carbono de provincias como Quebec, Manitoba y Columbia Británica no pueden trasladarse con facilidad para reducir la dependencia de los combustibles fósiles en sistemas eléctricos como los de Alberta y Saskatchewan, debido a la limitada capacidad de transporte de electricidad de este a oeste.

“Reforzar las interconexiones entre provincias y agilizar la autorización de las infraestructuras regionales de transporte eléctrico resulta esencial para equilibrar grandes volúmenes de generación eólica y solar intermitente, sin provocar congestiones localizadas en la red ni obligar a reducir la producción renovable”, advierte.

Los incentivos fiscales impulsan la inversión

Los instrumentos de política energética están transformando activamente las condiciones de inversión. Los créditos fiscales federales para la inversión en una economía limpia —que contemplan una deducción del 15 % para la electricidad limpia y las infraestructuras de transporte eléctrico interprovincial, y de hasta el 30 % para tecnologías limpias como la eólica, la solar, el almacenamiento energético y los pequeños reactores modulares— proporcionan un respaldo financiero fundamental.

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Estas medidas, junto con la normativa federal sobre electricidad limpia, las disposiciones para eliminar progresivamente la generación con carbón y el sistema de fijación de precios del carbono basado en la producción industrial, configuran un marco económico favorable al desarrollo de generación eléctrica sin emisiones de carbono.

El reto de duplicar la electricidad limpia para 2050

Canadá dispone de una amplia cartera de proyectos, recursos naturales de alta calidad y una posición ventajosa como exportador neto de electricidad hacia los mercados estadounidenses a través de las interconexiones transfronterizas.

No obstante, alcanzar el objetivo de duplicar el suministro de electricidad limpia para 2050 sin encarecer las facturas de los consumidores exigirá una mayor coordinación entre las administraciones públicas y las compañías eléctricas provinciales.

“Los responsables políticos y las empresas eléctricas provinciales deben dar prioridad al desarrollo coordinado de las redes de transporte, la simplificación de los procedimientos de autorización de proyectos y las alianzas a largo plazo con participación equitativa de las comunidades indígenas”, concluye Saibasan.

El futuro energético de Canadá dependerá, por tanto, no solo de su capacidad para ampliar la generación renovable y nuclear, sino también de su habilidad para conectar las distintas regiones del país y trasladar la electricidad limpia allí donde más se necesita.

 

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