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La autorización del yacimiento de Jackdaw es acertada para los objetivos climáticos y la economía del Reino Unido

La Oficina de Regulación del Petróleo en el Medio Marino y el secretario de Estado de Seguridad Energética y Cero Neto han confirmado la decisión y la producción de gas podría comenzar en cuestión de semanas, según Wood Mackenzie

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El Gobierno británico ha concedido una nueva autorización al yacimiento de gas y condensados de Jackdaw, situado en el mar del Norte. La Oficina de Regulación del Petróleo en el Medio Marino (OPRED) y el secretario de Estado de Seguridad Energética y Cero Neto confirmaron la decisión el 21 de octubre de 2026. La producción de gas podría comenzar en cuestión de semanas.

La decisión pone fin a un proceso iniciado en enero de 2025, cuando una revisión judicial suspendió la autorización original del proyecto, concedida en 2022, al considerar que no se habían evaluado plenamente las emisiones de alcance 3. El organismo regulador aceptó los argumentos presentados por Adura, según los cuales el impacto climático de Jackdaw no es significativo ni afectará de forma sustancial al cumplimiento de los compromisos climáticos del Reino Unido.

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Según la estimación P50 de Wood Mackenzie, las emisiones totales de gases de efecto invernadero del yacimiento durante sus nueve años de vida útil ascenderán a 24 millones de toneladas de CO₂ equivalente (MtCO₂e), lo que representa el 1,8 % de las emisiones restantes previstas en la plataforma continental británica (UKCS).

Jackdaw es un yacimiento de gas y condensados con recursos de 68 millones de barriles equivalentes de petróleo (mmboe), situado a 225 kilómetros al este de Aberdeen. Es el tercer mayor activo aún sin producción de la plataforma continental británica, por detrás de Rosebank y Cambo. Su titularidad corresponde al 100% a Adura, una empresa conjunta participada al 50% por Shell UK y Equinor UK, que ha invertido hasta la fecha 1.200 millones de libras. Wood Mackenzie prevé que la producción media en 2027 alcance los 140 millones de pies cúbicos diarios, equivalentes al 6 % del suministro de gas de la UKCS.

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La producción nacional frente a las importaciones de gas natural licuado

La defensa del proyecto desde el punto de vista de las emisiones se basa en el tipo de suministro que sustituiría su producción. La demanda británica de gas duplica con creces la oferta procedente de la plataforma continental del país, que seguirá siendo importador neto de gas en todos los escenarios futuros, incluido el de cero emisiones netas.

Según el análisis, sustituir la producción de Jackdaw por un volumen equivalente de gas natural licuado (GNL) procedente de Estados Unidos habría provocado un aumento neto de 3,5 MtCO₂e en las emisiones de alcance 1 y 2.

El Comité de Cambio Climático del Reino Unido sostiene que el cumplimiento de los presupuestos de carbono exige reducir la demanda de combustibles fósiles mediante la aceleración de la adopción de vehículos eléctricos, bombas de calor y otras formas de electrificación. A juicio de Wood Mackenzie, bloquear el suministro nacional de gas no habría contribuido a avanzar hacia ese objetivo.

Precios energéticos al alza e ingresos fiscales millonarios

La autorización llega en un contexto de fuertes subidas de los precios de la energía. El precio del gas en el mercado británico NBP ha superado los 200 peniques por termia, su nivel más alto desde 2022, mientras que el crudo Brent ha vuelto a rebasar los 100 dólares por barril.

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De acuerdo con las hipótesis de precios de referencia de Wood Mackenzie para el cuarto trimestre de 2026, los ingresos fiscales que Jackdaw podría aportar al Gobierno británico ascenderían a 1.500 millones de libras nominales. Esta cifra equivaldría al 69 % del flujo de caja antes de impuestos pendiente de generar, sin descontar, durante la vida restante del proyecto. El 80 % de esos ingresos podría recaudarse durante la actual legislatura.

Para Adura, Wood Mackenzie estima que Jackdaw generará 430 millones de libras de flujo de caja después de impuestos únicamente en 2027. Además, el encarecimiento de los precios elevaría la tasa interna de rentabilidad (TIR) del proyecto del 9 % a más del 14 %.

Un impacto que trasciende al propio yacimiento

Las consecuencias de la decisión van más allá de Jackdaw. Según la evaluación de Wood Mackenzie, si se hubiera denegado la autorización, probablemente se habrían perdido más de 20.000 millones de libras en futuras inversiones en nuevos desarrollos (greenfield) en la plataforma continental británica, en términos reales. También se habría visto afectada la confianza de la industria en el proceso de concesión de permisos.

Se espera que los proyectos Jackdaw y Rosebank contribuyan conjuntamente a sostener más de 800 puestos de trabajo y generen un valor añadido bruto acumulado superior a 25.000 millones de libras para la economía británica durante un periodo de 20 años. Por sí solo, Jackdaw representará el 11 % de la producción neta de Adura a lo largo de la vida útil del proyecto.

Gail Anderson, directora de investigación de exploración y producción en el mar del Norte de Wood Mackenzie, afirmó: “Bloquear Jackdaw obligaría al Reino Unido a importar más GNL, cuyas emisiones son más intensivas, para satisfacer su demanda de gas. Estimamos que esto habría incrementado las emisiones netas en 3,5 MtCO₂e, en lugar de reducirlas. La forma correcta de abordar la crisis climática es reducir la demanda de petróleo y gas”.

“Con los precios actuales, Jackdaw podría generar 1.500 millones de libras en ingresos fiscales esenciales para las arcas públicas. Bloquear el proyecto habría desviado esos ingresos a otros países y probablemente habría provocado la pérdida de más de 20.000 millones de libras en futuras inversiones en nuevos desarrollos de la plataforma continental británica. Estos son argumentos de peso para que la producción del mar del Norte siga desempeñando un papel fundamental en la combinación energética del Reino Unido”, añadió.

 

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