El consumo de energía sigue siendo la principal causa del cambio climático, ya que representa alrededor del 60% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Para revertir esta situación, el Objetivo de Desarrollo Sostenible 7 (ODS7) de Naciones Unidas busca garantizar el acceso universal a energía asequible, segura, sostenible y moderna, tal y como recogen el Pacto Mundial y la Agenda 2030. Sin embargo, a día de hoy 733 millones de personas en el mundo siguen sin acceso a laelectricidad.
Si bien las energías renovables representan casi el 30% del consumo de energía en el sector eléctrico, siguen existiendo desafíos en los ámbitos de la calefacción y el transporte. Aunque se ha acelerado el acceso a la electricidad en los países menos desarrollados, la eficiencia energética sigue mejorando y las energías renovables crecen, es preciso mejorar el acceso de 2.300 millones de personas a combustibles y tecnologías más limpias y seguras para tareas fundamentales como cocinar.
Para alcanzar este objetivo debemos acelerar la electrificación, aumentar las inversionesen energías renovables, desarrollar soluciones de eficiencia energética y establecer políticas y marcos normativos que promuevan e incentiven la electrificación. Se estima que se necesitan entre 35.000 y 40.000 millones de dólares anuales para lograr el acceso universal a la electricidad entre 2021 y 2030.
Hilo conductor
La energía es el hilo que conecta el desarrollo económico con el bienestar social. Sin acceso a fuentes limpias, seguras y asequibles, resulta imposible avanzar hacia una sociedad equitativa y sostenible. La descarbonización del sistema energético es, por tanto, una prioridad global que requiere la acción conjunta de gobiernos, empresas y ciudadanía.
El ODS 7 traza un camino claro: garantizar el acceso universal a servicios energéticos fiables, aumentar la proporción de renovables en el mix mundial y duplicar la mejora de la eficiencia energética. Sin embargo, los avances aún son desiguales. La transición energética no solo implica cambiar la forma en que producimos energía, sino también transformar la manera en que la consumimos.







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