Ningún comentario Naturgy acelerará su expansión en biometano y reforzará el papel de sus centrales de ciclos combinados como ejes prioritarios de su estrategia para 2026 y los próximos años, en un contexto marcado por la inestabilidad geopolítica, la revisión regulatoria y el inminente veto europeo a las importaciones de gas ruso. Así lo comunicó su presidente, Francisco Reynés, durante la rueda de prensa de presentación de resultados de 2025, señalando que la generación flexible será “clave” para la estabilidad del sistema eléctrico español tras el apagón del 28 de abril, un episodio que, a su juicio, evidenció la necesidad de contar con respaldo térmico.
Naturgy posee aproximadamente un tercio de la flota de ciclos combinados en España y estas plantas generan en torno a la mitad de la energía que consume el sistema eléctrico nacional. La compañía considera que en un escenario de mayor penetración renovable, la seguridad de suministro exige mantener y optimizar esta capacidad.
El presidente defendió el equilibrio del denominado “trilema energético” —descarbonización, seguridad de suministro y precios asequibles— y sostuvo que el gas seguirá desempeñando un papel esencial en esa ecuación.
Renovada apuesta por el biometano
En paralelo, la empresa impulsará el desarrollo del biometano, al que identifica como el único gas renovable actualmente competitivo para sustituir al gas natural sin necesidad de inversiones adicionales en redes de distribución. Naturgy prevé liderar en 2026 la puesta en marcha de nuevas plantas de biometano en España, aunque reconoce retrasos por la lentitud en la tramitación de permisos, especialmente en un contexto preelectoral municipal.
En contraste, el hidrógeno verde queda relegado a una apuesta de más largo plazo. Reynés señaló que, con los actuales precios de la electricidad, no resulta competitivo sin subvenciones significativas y que el grupo priorizará tecnologías con retorno económico claro. La disciplina financiera será, insistió, un criterio transversal en todas las inversiones, incluidas las renovables, cuya rentabilidad se ve presionada por la evolución de los precios mayoristas y el aumento de horas con cotizaciones en cero.
Naturgy también prevé incorporar 1,2 gigavatios de nueva capacidad renovable en construcción, que entrarán en operación a finales de 2026, reforzando un mix que combina renovables, ciclos combinados y energía nuclear. No obstante, el grupo advierte de que los retrasos administrativos y la creciente contestación social están alargando los plazos de desarrollo, como ocurre en Galicia, donde varios proyectos eólicos permanecen paralizados por decisiones judiciales.
Veto al gas ruso
En materia de aprovisionamiento, la compañía ha confirmado que se encuentra preparándose para entablar conversaciones con su proveedor ruso ante la entrada en vigor del reglamento europeo que prohíbe la importación de gas a partir de 2027. Asimismo, ha señalado que contempla la posibilidad de invocar fuerza mayor contractual. La compañía deberá demostrar esfuerzos de mitigación, como la redirección de volúmenes a mercados fuera de Europa, siempre que el marco sancionador vigente lo permita.
Además, las nuevas normas españolas exigen autorización previa para determinadas importaciones, competencia atribuida a la Agencia Tributaria. Reynés aseguró que el suministro físico a España está garantizado gracias a una cartera diversificada que incluye gas natural licuado procedente de Estados Unidos y otros orígenes.
Entorno retador
La energética anticipa para 2026 un entorno “retador”, pero mantiene su previsión de superar los 5.300 millones de euros de resultado operativo y alcanzar más de 1.900 millones de beneficio neto, una cifra que excluye extraordinarios registrados en 2025. Con ello, prevé elevar el dividendo hasta 1,8 euros por acción y sostener un nivel de inversión similar al del ejercicio anterior, al considerar que recortar el capex comprometería el futuro del negocio.
En el ámbito regulatorio, la compañía trabaja con la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia y el Ministerio para revisar los límites de inversión en redes eléctricas, actualmente fijados en el 0,13% del PIB, con el fin de adaptar las infraestructuras al nuevo mapa de generación. En redes de gas, espera que la próxima circular retributiva reconozca el papel del gas en el mix y ajuste los costes a un periodo especialmente inflacionario.
En el plano corporativo, la empresa ha iniciado 2026 con cambios en su estructura accionarial que han incrementado el capital flotante y la liquidez bursátil tras la colocación parcial de títulos por parte de BlackRock, accionista a través de GIP. El consejo acordó ajustar su composición para reflejar el nuevo reparto accionarial, manteniendo las mayorías reforzadas para las decisiones estratégicas. Reynés fue renovado por unanimidad para un nuevo mandato de cuatro años.
El presidente defendió que la compañía ha cumplido su hoja de ruta estratégica y ha consolidado un perfil “más predecible y confiable” en un periodo de fuertes turbulencias económicas y geopolíticas. De cara a 2026, insistió en que la flexibilidad operativa, la disciplina financiera y el impulso al biometano permitirán afrontar un entorno complejo sin renunciar a la transición energética, pero reconociendo, cada vez con mayor claridad, el papel estructural del gas en el sistema.
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