Petróleo & Gas

Polonia paraliza la construcción del gasoducto Nord Stream 2 que uniría Rusia con Alemania

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El gobierno ultranacionalista y euroescéptico de Polonia no quiere que el gas ruso de Gazprom domine el mercado europeo. Para ello, la agencia de la competencia polaca UOKiK ha conseguido paralizar la construcción del gaseoducto Nord Stream 2, una tubería submarina diseñada para transportar ese gas a través del Mar Báltico para el mercado europeo, bajo el pretexto de que "el gasoducto podría fortalecer la dependencia de la UE del gas ruso y consolidaría la posición dominante de Gazprom en el mercado europeo".

Y es que se estaba formando un consorcio entorno a la todopoderosa Gazprom, que poseería el 50% del capital, mientras que el resto de las grandes eléctricas europeas, E.ON (Alemania), Shell (Holanda), BASF/Wintershall (Alemania), OMV (Austria) y Engie (Francia), tan solo iban a poseer un 10% cada una.

"Gazprom tiene una posición dominante en el mercado cuando se trata de suministrar gas a Polonia, y el acuerdo podría reforzar aún más la posición de negociación de la empresa con respecto a los usuarios en Polonia", dijo UOKiK.

Si la Unión Europea respalda el Nord Stream 2 del proyecto, Polonia podría terminar el perdedor, por lo tanto, esta es otra prueba de la la solidaridad europea.

"Históricamente Polonia se lleva fatal con Rusia y ahora, como miembro de la Unión Europea, va a defender su independencia en política energética a toda costa", explica Javier García Breva, experto en Políticas Energéticas y presidente de N2E, "Polonia está 'mosca' porque hubo una Cumbre en San Petersburgo (Rusia) hace dos meses y allí vio claramente la buena relación en materia energética entre el país anfitrión y Alemania, Italia y Francia, de ahí que ahora se oponga a utilizar este refuerzo. En mi opinión, es una decisión esencialmente política pero con intenciones económicas".

Y así podría ser porque Polonia compra el 80% del gas que consume a Gazprom, y lleva años buscando alternativas para su independencia. Por eso, no solo no quiere abandonar el carbón (además de no dejar en la estacada a 100.000 mineros) sino que quiere culminar un gran plan que le permitirá importar en barco gas de cualquier lugar del mundo.

Localización en el mapa de Świnoujście, Polonia.

Varsovia tiene previsto construir una nueva terminal de gas natural licuado que recibirá gas de las extracciones marinas de Noruega, lo que podría competir con el gasoducto Nord Stream 2, que además ya lo hace un terminal de GNL ya existente en Świnoujście, el mayor puerto marítimo del país. Y por otro lado, tiene el apoyo de Noruega que quiere mantener sus planes de suministro con el país vecino. Polonia considera que estos dos terminales podrían ayudar a convertirse en un importante centro de gas de reexportación - algo que no sienta muy bien a los miembros fundadores de la UE, sobre todo Alemania.

En 2015 recibieron una ayuda de 295 millones de euros (de un total de 558) de la Comisión Europea al proyecto de un gasoducto de Polonia con Lituania. En total, 534 kilómetros de tuberías entre las plantas compresoras de Rembelszczyzna (Polonia) y Jauniauani (Lituania) que permitirán romper el aislamiento de las tres repúblicas más norteñas de Europa, hasta ahora completamente dependientes del gas ruso.

"Polonia está jugando a lo mismo que Mateo Renzi, el primer ministro italiano, cuando se aprobó la construcción de este gaseoducto: tomar medidas de presión ante la UE para hacer llegar a su país el gas de Arzebaiyán, hasta que lo consiguió en mayo pasado", aclara García Breva, "y ahora los polacos podrían estar dispuestos a dejar hacer el Nord Stream 2 pero no quieren perder su posición y como no toleran un aumento del poder de Gazprom en Europa, van a poner sus condiciones".

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