Ningún comentario La situación actual de la red eléctrica estadounidense se caracteriza por una contradicción fundamental: mientras la demanda de electricidad crece a un ritmo no visto desde el cambio de milenio, la finalización de nuevas líneas de alta tensión durante la década de 2020 avanza a la mitad del ritmo registrado en la década de 2010.
Los analistas de Wood Mackenzie especializados en Estados Unidos han evaluado el estado actual de la transmisión eléctrica del país. Sus conclusiones son relevantes para todos los actores de la cadena de valor eléctrica, desde desarrolladores, empresas de servicios públicos y grandes consumidores hasta bancos y otros proveedores de capital. Estos son, a su juicio, algunos de los desafíos a los que se enfrenta el sector energético estadounidense.
Un crecimiento de la demanda sin precedentes frente a una expansión insuficiente
Después de más de dos décadas de demanda prácticamente estancada, las redes eléctricas estadounidenses se encaminan hacia un crecimiento estructural de una magnitud casi sin precedentes durante las próximas décadas. Para finales de la década de 2030, los centros de datos por sí solos representarán el 20 % de la demanda total de electricidad de Estados Unidos, mientras que otras grandes cargas, los vehículos eléctricos y la electrificación generalizada ejercerán una presión adicional sobre el sistema.
Sin embargo, la red de transmisión que deberá sustentar este crecimiento se encuentra mal preparada, después de más de una década de inversiones insuficientes. De hecho, la longitud media de las líneas de transmisión de alta tensión —es decir, aquellas que operan a 230 kilovoltios o más— que se han completado durante la década de 2020 es inferior a la mitad de la media anual registrada en la década de 2010.
Las barreras al desarrollo de nuevas infraestructuras elevan los costes y dejan al descubierto las carencias estructurales de la red
Las causas de la persistente falta de nuevas infraestructuras de transmisión son principalmente burocráticas, más que técnicas. El avance se ha visto frenado por fallos sistémicos, entre ellos las disputas sobre el reparto de costes, la fragmentación de los procesos de autorización, una planificación reactiva, incentivos desalineados para las empresas eléctricas y una débil coordinación entre regiones.
La incapacidad para construir suficiente capacidad de transmisión provoca retrasos por congestión y genera costes crecientes en toda la cadena de valor. Dado que los proyectos tardan una media de tres años en obtener un acuerdo de interconexión, el vertido de energía renovable está aumentando y los costes derivados de la congestión ya superan los 10.000 millones de dólares al año.
Pese a las reformas federales y al compromiso de los operadores de transmisión, persisten importantes desafíos
La Federal Energy Regulatory Commission (FERC), organismo que establece las reglas del sector eléctrico estadounidense, afronta la difícil tarea de incentivar las inversiones al tiempo que garantiza tarifas razonables para los consumidores. Sus Órdenes 1920 y 2023 constituyen importantes iniciativas para reformar el sistema de transmisión eléctrica.
También resulta positivo el volumen de proyectos de transmisión previsto: más de 100.000 millones de dólares en iniciativas incluidas en los planes anunciados por los Independent System Operators (ISO) y las Regional Transmission Organizations (RTO). Esta cartera demuestra un compromiso real con la expansión de la red.
No obstante, dado que muchos de los problemas fundamentales siguen sin resolverse, el riesgo de ejecución continúa siendo elevado.
Las tecnologías de mejora de la red ofrecen un alivio, pero no son una solución a largo plazo
En marzo de 2026, el Departamento de Energía de Estados Unidos anunció su programa de 1.900 millones de dólares SPARK (Speed to Power through Accelerated Reconductoring and other Key Advanced Transmission Technology Upgrades).
SPARK prioriza las denominadas tecnologías de mejora de la red (grid-enhancing technologies, GET), entre ellas la clasificación dinámica de líneas (dynamic line rating, DLR), la optimización de la topología, el control avanzado del flujo de potencia (advanced power flow control, APFC) y el aumento estático de la capacidad de las líneas (static line uprating).
Estas tecnologías ofrecen una solución puente que permite optimizar el uso de la red existente. Sin embargo, complementan la construcción de nuevas infraestructuras de transmisión; no pueden sustituirla.
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