El Mediterráneo abre las puertas al mundo para aprovechar sus reservas de petróleo y gas. El acuerdo se firmó esta semana en Estambul. La compañía estatal turca Turkish Petroleum Corporation (TPAO) y la gigante estadounidense Chevron han acordado una estrategia a largo plazo que va a permitir la exploración y producción conjunta de hidrocarburos en la zona del Mediterráneo oriental y el Mar Negro.
El pacto, con la presencia también del ministro de Energía y Recursos Naturales, Alparslan Bayraktar, no solo abarca proyectos en suelo y aguas turcas, sino que abre la posibilidad de cooperación conjunta para llevar a cabo operaciones en terceros países.
Esto parece no ser un hecho aislado. El acuerdo con Chevron llega semanas después de que TPAO cerrara un memorando de entendimiento semejante con ExxonMobil, evidenciando un giro de 180º en la política energética turca: sustituir su histórica dependencia del gas natural ruso por acuerdos millonarios con potencias occidentales, con el fin de beneficiarse de apoyo tecnológico y de capital para la explotación de sus propios recursos.
Con las dos grandes norteamericanas
La alianza con Chevron se centrará en potenciar las capacidades de exploración tanto onshore como offshore. Según fuentes ministeriales, la tecnología de aguas profundas de Chevron va a ser clave para aumentar la producción en el yacimiento de Sakarya (Mar Negro), y en los yacimientos de la región de Gabar, junto a la frontera con Irak y Siria. El objetivo por parte del ministro es convertir a la petrolera turca en un actor global capaz de alcanzar una producción de 1 millón de barriles de petróleo al día.
La entrada de Chevron, sumada a la de Exxon, envía una potente señal geopolítica a Moscú: Turquía, el histórico hub de los gasoductos de Gazprom, está diversificando sus socios y buscando su propia seguridad energética con la ayuda tecnológica y politica de las grandes petroleras americanas.






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