Al igual que ya ocurrió con el Xpeng G6 (prueba), la firma china, que espera seguir creciendo a nivel comercial durante este 2025, ha renovado el modelo que le da status: el G9. Un coche que vuelve a pasar por nuestras manos y, al igual que ya lo hizo en su momento, lo hace con la versión más potente y radical de la gama: el G9 Performance, colocado en lo alto del escalafón de la firma por rendimiento y, ahora por potencia de carga. Y es que este renovado G9 se convierte en el coche con la mayor potencia de recarga del mercado.
Ligeros cambios estéticos
Antes de entrar de lleno en el detalle de la conducción, dejadnos que os digamos qué novedades estéticas aporta esta renovación. Como ves, sigue siendo un coche de gran tamaño en el que se mantienen los 4,89 metros de longitud, unido a una anchura de 1,94 metros y una altura de 1,67 metros. Cotas que sigue envolviendo en un diseño de corte familiar, con unas líneas elegantes y fluidas desprovistas de aristas en las que prima la aerodinámica y en las que lo más llamativo es la llegada del acabado Black Edition que tinta de negro todos los detalles exteriores como son los logotipos, las letras y las llantas deportivas de 21" con eso, sí, las pinzas de freno en contraste en naranjas.
En el interior, el XPENG G9 redefine la experiencia de lujo que ya vimos en su momento estrenando en este caso cuatro colores interiores entre los que se incluye el nuevo Coffee Brown de nuestra unidad. Todo ello envuelto en una elevada sensación de serenidad, con el 95% de las superficies envueltas en materiales suaves al tacto. Los asientos, además, incorporan cuero Nappa y un diseño ergonómico de 12 capas, al tiempo que el sistema de masaje Shiatsu de 10 puntos ha sido desarrollado conjuntamente con especialistas en ortopedia, está disponible en 4 de sus 5 plazas.
El conductor y los pasajeros disfrutan además de otras funciones en sus asientos como la reclinación totalmente eléctrica, calefacción y ventilación. Además, el G9 mantiene el doble monitor de 15”, con el que no solo podrá consultar la información del vehículo, elegir la música que quieras, echar un ojo a las rede sociales o también jugar (eso sí, tienes que registrarte y pagar una cuota mensual) sino también disfrutar de entretenimiento que proporcionan aplicaciones como Disney+, Apple TV, Prime Video o Youtube. No hay variación tampoco en el espacio trasero ni en la capacidad del maletero, de 660 litros, al que se suma una frunk delantero de 71 litros.
Más rendimiento…
La oferta mecánica se articula en tres variantes, todas ellas con una ligera subida de potencia respecto a su antecesor. La gama arranca con la versión Standard Range, que entrega 351 CV gracias a su propulsor trasero alimentado por una batería de 79 kWh, suficiente para recorrer 502 km por carga. Un escalón por encima se sitúa la Long Range, que eleva la capacidad hasta los 93,1 kWh, ofreciendo una autonomía que alcanza los 585 km. En lo más alto se encuentra la Performance, equipada con dos motores eléctricos que combinan 575 CV, capaces de impulsar sus 2,4 toneladas de masa hasta los 100 km/h en solo 4,2 segundos.
Ese peso se hace notar al dejar atrás la autopista y adentrarse en carreteras secundarias. Sin ser torpe ni inseguro, deja ver un tacto pesado, con cierto balanceo de carrocería que recuerda que no fue concebido para un ritmo ágil en tramos virados. Por fortuna, equipa de serie una suspensión neumática con cinco niveles de altura regulable, capaz de variar casi un metro entre la posición más baja y la más alta. Además, puede ajustarse automáticamente según el programa de conducción elegido —Comodidad+, Comodidad, Estándar o Deporte—, aunque también tenemos la opción de gestionarlo manualmente a nuestro gusto.
Entre los modos de conducción encontramos además de los ya clásicos Eco, Estándar, Deporte e Individual, un modo Slipi-Start, pensado para arrancar sobre superficies de baja adherencia. Aunque calza neumáticos pensados para el asfalto, si combinamos este modo con la tracción total y los 50 mm extra de altura libre que puede ganar la suspensión, el G9 se atreve con caminos algo irregulares, siempre que no sean demasiado exigentes. En cualquier caso, el cambio de carácter entre modos es notable y perceptible desde los primeros metros.
Donde realmente demuestra su esencia es en autopista, su terreno ideal. Ahí deja brillar un confort de marcha sobresaliente, reforzado por una batería de asistentes a la conducción y un aislamiento casi total. Viajar con él es una experiencia placentera y refinada, perfecta para sumar kilómetros sin apenas fatiga.
… e igual de rápido que un gasolina
El punto menos favorable llega con el consumo, que no puede considerarse bajo para su tamaño y potencia. Aunque homologa 540 km de autonomía con la batería de 93 kWh brutos y un gasto oficial de 20,1 kWh/100 km, la realidad coloca las cifras entre 22 y 23,5 kWh/100 km en uso real, lo que deja unos 400 a 450 km efectivos por carga.
Sin embargo, lo compensa con una capacidad de carga excepcional. Gracias a su arquitectura de 800 voltios, puede conectarse a puntos de hasta 525 kW, apoyado en la nueva química LFP que sustituye a las antiguas celdas NMC (limitadas a 300 kW). Esto le permite pasar del 10 al 80% en solo 12 minutos, o recuperar cerca de 300 km en apenas 5 minutos. En corriente alterna, por su parte, admite una potencia máxima de 11 kW.
En definitiva
En lo que a precio se refiere, ¿cómo se posiciona este G9 frente a la competencia? Pues la verdad es que muy bien porque la gama parte de los 59.990 euros para el Standard Range, sube a los 63.990 euros del Long Range y llega a los 73.500 euros de este Performance. A simple vista pueden parecer precios elevados pero es significativamente más barato que todos los premium antes nombrados, en algunos casos con una diferencia hasta de 28.000 euros a igualdad de potencia. Es decir, que además de presencia, equipamiento y rendimiento, este G9 se posiciona muy, pero que muy bien en el mercado.




























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