La Casa Blanca ha puesto sobre el tablero mundial una de las iniciativas geopolíticas y energéticas más ambiciosas de las últimas décadas: asumir el control directo de las exportaciones de petróleo de Venezuela de manera indefinida, administrar sus ingresos y rediseñar por completo el futuro económico y político del país caribeño con el objetivo de convertirlo nuevamente en una potencia energética aliada de Estados Unidos.
Este anuncio, confirmado en el día de ayer por el secretario de Energía del Gobierno de Donald Trump, Chris Wright, comenzará por que Caracas entregue "de inmediato" entre 30 y 50 millones de barriles de crudo a Estados Unidos, marcando un giro radical en cuanto a la política de sanciones que durante años ha estado presionando la industria petrolera venezolana.
El secretario de Energía, Chris Wright, explicó que el Gobierno estadounidense venderá ese petróleo en el mercado internacional y depositará los ingresos en cuentas controladas por Washington, desde donde los fondos fluirán posteriormente hacia Venezuela. “Necesitamos esa influencia y ese control de las ventas para impulsar los cambios que deben suceder en Venezuela”, afirmó Wright durante una conferencia organizada por Goldman Sachs cerca de Miami, subrayando que el país “debería ser una potencia energética próspera, rica y pacífica”.
Trump confirmó la operación horas antes a través de su red Truth Social, detallando que los barriles serán transportados en buques de almacenamiento directamente a los puertos estadounidenses y vendidos a precio de mercado bajo su supervisión personal. Según el mandatario, los recursos obtenidos se destinarán tanto al beneficio del pueblo venezolano como al de Estados Unidos, y el secretario Wright ya recibió instrucciones de ejecutar el plan “de inmediato”.
Revertir el bloqueo
La estrategia representa una reversión completa de la política aplicada desde 2019, cuando la propia administración Trump impuso duras sanciones al sector petrolero venezolano y un bloqueo parcial que restringió severamente las exportaciones. Ahora, Washington propone liberar ese petróleo hacia el mercado global, pero bajo una arquitectura financiera y operativa dominada por Estados Unidos.
Wright sostuvo que su gobierno trabajará con las autoridades interinas venezolanas y con la industria privada para estabilizar la producción, facilitar la importación de repuestos, equipos y servicios, y evitar un colapso definitivo del sector. La portavoz de la Casa Blanca, Taylor Rogers, confirmó que existe un acuerdo con las autoridades provisionales de Caracas para que Estados Unidos controle la venta del crudo. En la capital venezolana, sin embargo, hasta este miércoles no se había producido una confirmación pública del pacto.








Steve
08/01/2026