El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, ha anunciado que el Gobierno prepara un real decreto ley para hacer frente a los efectos de la guerra en Oriente Próximo que contempla medidas fiscales para contener los precios de la energía, así como ayudas específicas para dos de los sectores más afectados por esta crisis: el campo y el transporte por carretera.
Así lo ha trasladado tras reunirse este jueves con los sindicatos y la patronal para abordar este paquete de medidas, reunión a la que también han asistido las tres vicepresidentas y la ministra de Seguridad Social y portavoz del Gobierno.
Lo que sí parece descartar el Ejecutivo, aunque Cuerpo ha indicado que están todavía evaluando todas las medidas, es la bonificación al precio de los combustibles, como se hizo cuando la guerra de Ucrania, de 20 céntimos por litro, o la rebaja del IVA de los alimentos.
La energía y las medidas fiscales
Según el ministro, los sectores y agentes con los que se han reunido han criticado la medida de la bonificación al combustible por ineficaz. "Es una de las medidas que menos nos aconsejan", ha compartido en la rueda de prensa, donde ha asegurado que, en cambio, los distintos sectores apuntan a medidas "en el ámbito fiscal".
Además, no ha confirmado que las medidas que se vayan a tomar lleguen a tiempo de ser aprobadas en el Consejo de Ministros del próximo martes. "La prioridad es cerrar el texto con la máxima celeridad, en los próximos días para que esté preparado para su aprobación", ha afirmado Cuerpo, pero sin concretar la fecha exacta.
Sobre las medidas concretas, el ministro ha garantizado que habrá una "atención especial" a los sectores más afectados por la crisis, como son el campo y el transporte por carretera.
Plan de medidas
Junto con estas medidas, Cuerpo ha descrito lo que define como el "esqueleto" del plan del Gobierno frente a las posibles consecuencias del conflicto en Oriente Próximo, que se basará en el "rigor", la "responsabilidad" y la "flexibilidad" para ir adaptando las medidas en función de cómo evolucione la situación geopolítica y económica.
Este está compuesto por cuatro puntos principales: medidas de corte estructural que avancen en la apuesta por las energías renovables, la transición ecológica y la electrificación, que están suponiendo "un seguro de vida" para reducir el efecto de la crisis, y medidas relacionadas con la "minimización" del impacto en términos de coste de la electricidad y de energía, que serán esencialmente medidas fiscales.
Prohibir los cortes de suministro a los vulnerables
Completan los cuatro pilares la voluntad de "atender al impacto de la subida del precio de los combustibles", con ayudas a sectores como el campo y el transporte y mediante la "vigilancia" de la evolución de precios por parte de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), y el escudo social, para lo que "ya están preparadas" algunos mecanismos como los ERTE en caso necesario, y a las que se podrían sumar medidas relacionadas con "la protección a los más vulnerables", como fueron en el caso de Ucrania las relacionadas con la prohibición del corte de suministro, ha ejemplificado.
El ministro ha marcado distancias entre la situación actual, con la guerra originada por Estados Unidos e Israel, y la de 2022, de Rusia en Ucrania, y ha comparado que ahora "no se dan las condiciones" para activar la cláusula de escape, que permitiría elevar el gasto público sin incurrir en déficit, al contrario de lo que sucedió entonces.
"No estamos en la misma situación y esto se traduce también en que en el marco europeo no tenemos la misma flexibilidad" para implantar medidas como esa cláusula de escape general, que ofrecía "un marco en el cual se podían utilizar los recursos públicos sin tener que cumplir con el marco de reglas fiscales", ha aclarado.
"Ahora tenemos un marco que está en vigor, y la Comisión Europea ya ha adelantado que no se dan las condiciones de recesión económica como para que se active esta cláusula general", puntualiza.
Esas diferencias, ha indicado, también se observan en los precios del gas (de los 100-200 euros con la guerra en Ucrania a los alrededor de 50 euros por la de Irán), al tiempo que ha recordado que la posibilidad de aprobar de nuevo un posible tope del gas, como sucedió con la llamada 'excepción ibérica', lo tendría que decidir Bruselas y acordarse con Portugal.
"Veamos cuál es la discusión que se produce y en qué términos para ver hasta qué punto este tipo de mecanismo está en estos momentos en la mente también de las autoridades europeas", ha planteado.
"En cualquier caso en España, con esta experiencia que tuvimos en el año 2022, ya está todo preparado por si fuera necesario para implementar el mecanismo ibérico", ha añadido.
La inflación
Respecto a los efectos del conflicto actual, Cuerpo ha mencionado en concreto que su ministerio no está viendo un impacto negativo sobre la afiliación a la Seguridad Social de marzo, que "se sigue comportando con normalidad", ni sobre el Producto Interior Bruto (PIB): "No hay ninguna estimación clara o aterrizada sobre un posible impacto" en el PIB, y por tanto en el cuadro económico, ha celebrado.
Por el contrario, sí espera que se vayan a ver afectados los datos de inflación de marzo y abril, si bien la duración del conflicto será la que determine si el efecto es "transitorio" o no.
Los sindicatos
A su salida del encuentro, los secretarios generales de CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez, han asegurado que no ven aún impacto del conflicto en Oriente Próximo en el empleo y que no prevén que se produzca ni a corto ni a medio plazo.








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