La Comisión Europea ha presentado dos estrategias dirigidas a las comunidades costeras y las islas de la Unión Europea con medidas para reforzar su adaptación al cambio climático, impulsar nuevas actividades económicas vinculadas al mar y abordar retos específicos como la conectividad, el acceso a servicios básicos o la presión sobre la vivienda en determinados territorios.
En el caso de las islas, Bruselas plantea una estrategia específica para abordar las dificultades derivadas de la insularidad en ámbitos como el transporte, la conectividad, el acceso a servicios básicos y la transición energética.
Según la Comisión, más de 17 millones de personas viven en las más de 4.000 islas habitadas de la UE, que afrontan retos estructurales derivados de su aislamiento geográfico, el reducido tamaño de sus mercados, los elevados costes de transporte, la dependencia del turismo o su mayor exposición a fenómenos climáticos extremos.
"La insularidad no es solamente una cuestión geográfica, tiene un coste económico. Por ejemplo, en los municipios insulares el coste de la vivienda, de los servicios públicos, son mucho más elevados en comparación con los de la tierra firme. Ese es el coste de la insularidad, y supone millones de euros que la ciudadanía y las empresas de la Unión tienen que pagar cada día simplemente porque viven y trabajan en una isla", ha recalcado el vicepresidente comunitario para Cohesión y Reformas, Raffaele Fitto.
Entre las medidas previstas, el Ejecutivo comunitario plantea facilitar el acceso de estos territorios a financiación europea, reforzar las conexiones marítimas, aéreas y digitales con el continente, apoyar el despliegue de energías renovables y mejorar la resiliencia frente a riesgos como la escasez de agua, los desastres naturales o las perturbaciones en el suministro energético.
La estrategia también prevé reforzar la cooperación entre las instituciones europeas, los Estados miembro y las autoridades regionales y locales, así como promover medidas específicas para las islas en futuros planes nacionales y regionales financiados con fondos europeos.
"Queremos trabajar con las comunidades. Muchas islas tienen que hacer frente a una pérdida de población, envejecimiento de la población y fuga de talento, así como una presión muy fuerte en el ámbito de la vivienda. Queremos conseguir que las viviendas sean más asequibles y ayudar a la movilidad de los jóvenes en las islas. Invertiremos en su patrimonio cultural", ha añadido Fitto.
La adaptación climática
En paralelo, Bruselas ha presentado una estrategia para las comunidades costeras, dirigida a los 95 millones de personas que viven en el litoral de la Unión Europea y orientada a reforzar la resiliencia frente al cambio climático, diversificar la economía azul y mejorar la calidad de vida en estos territorios.
Entre las iniciativas previstas, la Comisión trabajará con el Banco Europeo de Inversiones (BEI) para identificar y financiar proyectos de adaptación costera, pondrá en marcha una nueva iniciativa de innovación en bioeconomía azul para desarrollar actividades como la producción de fertilizantes a partir de algas o el aprovechamiento de residuos pesqueros y acuícolas, y preparará un sistema de certificación de créditos de carbono ligados a ecosistemas marinos como marismas y praderas submarinas.
Según explica el Ejecutivo comunitario, las comunidades costeras afrontan retos como el aumento del nivel del mar, la erosión, las inundaciones, la pérdida de biodiversidad, la presión turística o las dificultades de acceso a la vivienda en determinadas regiones.
Acorde a los datos de la Comisión, los daños anuales provocados por inundaciones costeras podrían aumentar desde los 1.250 millones de euros actuales hasta una horquilla de entre 93.000 y 961.000 millones de euros a finales de siglo si no se adoptan medidas de adaptación al cambio climático.
En este contexto, la Comisión prevé lanzar antes de finales de 2026 tres proyectos piloto de adaptación climática en zonas costeras especialmente vulnerables, con una financiación europea de alrededor de 30 millones de euros, para ensayar soluciones frente a riesgos como las inundaciones, la erosión o la subida del nivel del mar, además de prestar asistencia técnica a las autoridades locales para preparar proyectos de resiliencia susceptibles de recibir financiación europea.
La estrategia también apuesta por diversificar la denominada economía azul mediante el apoyo a nuevas actividades vinculadas al mar, entre ellas el pescaturismo, la bioeconomía marina y las energías renovables marinas, con el objetivo de generar nuevas oportunidades económicas y de empleo en las regiones costeras.
En materia de vivienda, la Comisión señala que la futura Ley Europea de Vivienda Asequible deberá ayudar a identificar las zonas con mayores tensiones residenciales y facilitar medidas para aumentar la oferta de vivienda a precios asequibles en territorios especialmente afectados por la presión turística.









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