La Comisión Europea ha planteado retrasar un año la aplicación de parte del reglamento europeo sobre emisiones de metano a las importaciones de combustibles fósiles, una flexibilización reclamada por varios Estados miembros, Estados Unidos y otros grandes exportadores de gas y petróleo.
La presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, avanzó la postura en la mañana del martes ante el Parlamento Europeo, donde posteriormente la detalló el comisario europeo de Energía y Vivienda, Dan Jørgensen.
"He decidido pedir a mis servicios que miren la posibilidad de posponer las diferentes reglas que se refieren a la parte de importación de esta regulación, para garantizar que los Estados miembros y los distintos actores relevantes son capaces de implementarlas", dijo el comisario en un debate en la Eurocámara.
Jørgensen dijo que la Comisión Europea está orgullosa de una legislación que pone a los europeos "a la vanguardia de la lucha contra las emisiones de metano, uno de los gases que más contribuyen al cambio climático".
"Por otro lado, está claro que varios Estados miembros han experimentado serios desafíos para implementar la legislación, especialmente en lo que tiene que ver con las importaciones, que se relaciona con la capacidad de los diferentes actores que están en el mercado global", añadió el socialdemócrata danés.
El calendario con el metano
El reglamento europeo sobre metano, aprobado en 2024, introduce de forma gradual obligaciones para las importaciones de petróleo, gas y carbón.
A partir del 1 de enero de 2027, según el calendario actualmente previsto, los importadores deben demostrar que los productores de terceros países aplican sistemas de medición, información y verificación de las emisiones de metano equivalentes a los exigidos en la UE.
Posteriormente, desde agosto de 2028 deberán informar sobre la intensidad de metano de las importaciones y, a partir de agosto de 2030, demostrar que esta se sitúa por debajo de los límites máximos que establezca la Comisión.
Estados Unidos y otros grandes suministradores de hidrocarburos habían reclamado a Bruselas que suavizara o retrasara esas exigencias, alegando dificultades para certificar las emisiones a lo largo de cadenas de suministro internacionales complejas y advirtiendo de posibles riesgos para el abastecimiento energético europeo.
Estados Unidos y Qatar pidieron en junio a la UE que modificara las normas, mientras que Washington había reclamado anteriormente una exención para sus exportaciones de petróleo y gas.
También países como Alemania, Italia y la República Checa habían pedido postergar la aplicación de las nuevas obligaciones, una posibilidad que critican organizaciones ecologistas.
Jørgensen agregó que la prórroga será sólo de un año, retrasando la aplicación de esas obligaciones de 2027 a 2028.








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