Petróleo & Gas

China apuesta por el gas sintético a partir de carbón para reforzar su seguridad energética frente al riesgo geopolítico

La capacidad china de producción de gas sintético alcanzará los 9.400 millones de metros cúbicos anuales a finales de 2026. Ningún otro país ha logrado desarrollar esta tecnología con una dimensión comparable, según Rystad Energy

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Mientras los países buscan reducir su dependencia de las importaciones en un contexto marcado por crecientes tensiones geopolíticas, China está desarrollando la única industria del mundo de producción de gas sintético a partir de carbón (Coal-to-Gas, CTG) a gran escala como mecanismo estratégico para protegerse frente a posibles interrupciones del suministro. Ningún otro país ha logrado desarrollar esta tecnología con una dimensión comparable.

El XV Plan Quinquenal de China, que abarca el periodo 2026-2030, refuerza el papel del CTG dentro de la arquitectura nacional de suministro energético, lo que refleja el paso de una fase de evaluación a una de ejecución activa. Según estimaciones de Rystad Energy, la capacidad china de producción de gas sintético alcanzará los 9.400 millones de metros cúbicos (Bcm) anuales a finales de 2026 y crecerá hasta 28 Bcm anuales en 2030, un volumen equivalente a más de cuatro veces la demanda anual total de gas producido a partir de carbón en Austria.

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Seguridad energética

"El programa chino de producción de gas a partir de carbón es una manifestación directa de su doctrina de seguridad energética. En un mundo donde las cadenas de suministro de GNL y las rutas de gasoductos están cada vez más condicionadas por la geopolítica, China está invirtiendo en moléculas que puede producir, almacenar y transportar sin depender de ningún proveedor extranjero", dijo Wei Xiong, vicepresidente de Mercados de Gas y GNL de Rystad Energy

La región autónoma de Xinjiang se ha consolidado como el principal polo de expansión del CTG gracias a los bajos costes del carbón en boca de mina. Entre abril de 2025 y mayo de 2026, el precio medio fue de apenas 214 yuanes (unos 30 dólares) por tonelada, menos del 40 % del precio equivalente registrado en Mongolia Interior.

Esta ventaja competitiva se traslada directamente al coste del gas producido. El gas sintético generado en Xinjiang llega al este de China con un coste de entre 9,1 y 9,6 dólares por millón de unidades térmicas británicas (MMBtu), generalmente por debajo del precio medio del gas natural licuado (GNL) importado por el país.

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Las plantas actualmente en operación funcionan con niveles de utilización superiores al 90 %, reflejo tanto de la sólida demanda como de la competitividad del gas sintético nacional frente a las alternativas importadas.

En la actualidad, alrededor de 20 Bcm anuales de nueva capacidad de CTG se encuentran en desarrollo, gran parte de ella en Xinjiang. Además, los plazos de aprobación de proyectos en esta región se han reducido significativamente: de más de tres años a menos de doce meses en varios casos recientes.

Al mismo tiempo, el Gobierno chino intenta equilibrar el impulso al CTG por razones de seguridad energética con la imposición de requisitos específicos en materia de emisiones de carbono y protección ambiental.

Los nuevos proyectos ya incorporan estas exigencias. Es el caso del desarrollo CHN Energy Zhundong, una planta con capacidad para producir 2 Bcm anuales cuya entrada en operación está prevista para 2027. El proyecto ha sido diseñado para integrar hidrógeno obtenido mediante electrólisis, sistemas de reciclaje de aguas residuales y una capacidad prevista de captura de carbono de 550.000 toneladas anuales.

"Aunque el mercado chino de proyectos de captura de carbono destinados al almacenamiento geológico permanente sigue siendo limitado, el país ya dispone de un mercado consolidado para proyectos de captura con fines de utilización, respaldado por aplicaciones industriales reales. La cuestión es si podrá escalar. Sigue siendo una incógnita si el modelo económico del CTG descarbonizado será financieramente viable a largo plazo, pero por ahora las necesidades globales de seguridad energética están reduciendo las dudas”, dijo Eryu Wang, analista de Captura, Utilización y Almacenamiento de Carbono (CCUS) en Rystad Energy

A falta de un estándar de descarbonización para proyecto CTG

No obstante, la disponibilidad de agua, el cumplimiento de la normativa ambiental y las emisiones de carbono continúan siendo importantes desafíos. China todavía no ha establecido un estándar nacional uniforme de descarbonización para los nuevos proyectos de CTG.

Algunas instalaciones integradas requieren inversiones iniciales muy elevadas y podrían aumentar la presión sobre los recursos hídricos en el noroeste del país. Además, las cifras de consumo de agua publicadas corresponden al conjunto de los complejos CTG y no exclusivamente a las instalaciones de captura de carbono.

Por otra parte, si el dióxido de carbono capturado termina almacenándose en formaciones geológicas dentro de China, las posibilidades de obtener rentabilidad comercial mediante la captura de carbono podrían seguir siendo limitadas.

A medida que la capacidad de producción de gas sintético continúe aumentando pese a estos obstáculos, su impacto sobre la demanda china de GNL —y, por extensión, sobre los precios internacionales, los contratos de suministro a largo plazo y los principales exportadores, desde Australia hasta Qatar y Estados Unidos— será cada vez más relevante.

"El CTG es una de las múltiples estrategias con las que China se protege frente a un escenario en el que el suministro mundial de GNL es limitado y políticamente sensible. Con una capacidad prevista de 28 Bcm anuales en 2030, seguirá siendo una fuente complementaria y no un sustituto de las importaciones. Sin embargo, su crecimiento sostenido implica que cualquier exportador de GNL que tenga a China como mercado objetivo debe incorporarlo a sus previsiones como un factor estructural de moderación de la demanda, y no como un elemento secundario", concluye Wei Xiong.

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