China ya tiene la fecha para popularizar las baterías de estado sólido
El gigante asiático también impulsará las baterías de sodio, la carga ultrarrápida, el reciclaje y la consolidación de fabricantes mediante fusiones y reestructuraciones
El dominio de China en el sector automovilístico parece no tener fin. El gigante asiático no se quiere limitar a dominar el mercado actual de baterías y su siguiente objetivo será conservar esa posición cuando aparezcan los nuevos paquetes de celdas. Y es que el Gobierno acaba de aprobar su plan de desarrollo para la industria de nuevas baterías entre 2026 y 2030, una hoja de ruta que coloca al estado sólido entre sus principales prioridades y establece el final de esta década como horizonte para comenzar su utilización a escala industrial.
El documento ha sido elaborado conjuntamente por siete organismos públicos, entre ellos el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información (MIIT), la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma y el Ministerio de Transporte. No se centra únicamente en automoción: incluye también almacenamiento estacionario, barcos, aviación, robótica, maquinaria industrial y otros sectores donde la electrificación aumentará la demanda de baterías.
El texto oficial habla de una “aplicación inicial a gran escala” de las baterías completamente de estado sólido, no de sustituir para entonces a las actuales LFP o NMC ni de alcanzar automáticamente una producción de millones de unidades. La diferencia resulta importante en una tecnología que continúa afrontando obstáculos relevantes de coste, durabilidad y fabricación.
Estado sólido: del laboratorio a la fábrica
Como ya te hemos contado en otras ocasiones, las baterías de estado sólido sustituyen el electrolito líquido o gel utilizado en las celdas convencionales por un material sólido. Su potencial está en aumentar la densidad energética, mejorar la seguridad y permitir nuevas combinaciones químicas, como ánodos basados en litio metálico, capaces de almacenar más energía sin aumentar en la misma proporción el peso.
El problema está en convertir esas ventajas en un producto que pueda fabricarse a gran velocidad, con una vida útil suficiente y a un coste asumible. El propio plan chino identifica algunos de los puntos todavía pendientes: mejorar la conductividad iónica, estabilizar las interfaces entre materiales, alargar el número de ciclos y reducir costes. También plantea aumentar la producción de electrolitos sólidos de altas prestaciones y desarrollar maquinaria industrial específica, incluidas prensas isostáticas necesarias para determinados procesos de fabricación.
Pekín quiere avanzar además en cátodos de alta tensión y capacidad, ánodos de litio metálico e incluso configuraciones sin ánodo convencional. No se trata, por tanto, únicamente de sustituir una pieza de las actuales baterías, sino de preparar un cambio más profundo en la arquitectura de las celdas.
CATL rebaja las expectativas
La batería 5C de CATLCATL
La fecha de 2030 coincide con los calendarios que manejan varios fabricantes chinos, aunque las propias empresas continúan siendo prudentes. CATL, el mayor fabricante mundial de baterías para automóviles eléctricos, pretende alcanzar producciones limitadas de celdas completamente sólidas alrededor de 2027. Su presidente, Robin Zeng, ha advertido este mismo año de que la tecnología todavía está lejos de una fabricación masiva y ha situado su grado de madurez en cuatro sobre una escala de nueve.
Según el directivo, pasar de fabricar prototipos o pequeños lotes a producir millones de baterías exige resolver tres frentes: la tecnología, la fiabilidad del producto y, sobre todo, el coste. BYD, Gotion y otros fabricantes chinos trabajan igualmente con calendarios que contemplan pequeñas series durante la segunda mitad de esta década antes de avanzar hacia volúmenes mayores.
Las baterías de litio tendrán que durar mucho más
La batería de estado sólido de Donut LabDonut Lab
El estado sólido es la principal vía para el cambio pero no es la única ya que China seguirá mejorando las tecnologías que ya están disponibles y ha fijado objetivos especialmente exigentes en durabilidad y calidad. Las baterías de litio diseñadas para aplicaciones de larga vida deberán alcanzar 15.000 ciclos de carga y descarga en 2030.
El Gobierno exige además que los fabricantes líderes reduzcan los defectos hasta niveles de PPB, partes por mil millones. El objetivo refleja un cambio importante para la industria china: después de crecer rápidamente en capacidad, la siguiente fase pone más énfasis en calidad de fabricación, automatización y control de procesos.
China también apuesta por el sodio
Batería de iones de sodio de CATL. CATL
Pekín tampoco quiere que toda su estrategia dependa del litio y por eso el plan reserva un papel importante a las baterías de iones de sodio, una tecnología que utiliza un elemento mucho más abundante y permite reducir la exposición a determinadas materias primas críticas.
El objetivo pasa por mejorar su densidad energética, funcionamiento a bajas temperaturas y durabilidad. China considera especialmente interesantes estas baterías para almacenamiento estacionario y vehículos donde el coste y la seguridad tengan más peso que alcanzar la máxima autonomía posible. CATL también ha avanzado en esta dirección y este año presentó un sistema estacionario de sodio que prevé comenzar a suministrar internacionalmente en 2027.
El Gobierno está acompañando además esa estrategia con incentivos fiscales. Desde septiembre, las baterías de iones de litio soportan en China un impuesto al consumo del 2%, que aumentará hasta el 4% en septiembre de 2027. Las baterías de sodio y las de estado sólido permanecerán exentas hasta finales de 2028.
Carga ultrarrápida y reciclado
Estación de carga ultrarrápida de BYD.BYD/Denza
El plan también menciona expresamente la industrialización de baterías preparadas para carga ultrarrápida, precisamente una de las áreas donde los fabricantes chinos están compitiendo con mayor intensidad. En las últimas semanas, Geely ha presentado un sistema capaz de pasar del 10 al 70% en unos cuatro minutos y medio, mientras BYD, CATL y otros fabricantes trabajan con arquitecturas capaces de recuperar cientos de kilómetros en tiempos cada vez más próximos a los de un repostaje.
De manera paralela, China quiere consolidar un sector que ha crecido a enorme velocidad y donde la capacidad instalada supera ampliamente la demanda actual. El plan respalda fusiones y reestructuraciones empresariales, al tiempo que pretende acelerar la exploración y explotación de recursos domésticos de litio, cobalto y otros materiales para reforzar la seguridad de suministro.
También endurece las exigencias de reciclaje. Los fabricantes deberán desarrollar sistemas de recogida de baterías usadas proporcionales a sus ventas y se les anima a crear capacidad de reciclaje en sus principales mercados exteriores. A ello se añadirá una identidad digital para las baterías de los vehículos eléctricos y el desarrollo de mecanismos compatibles con los futuros pasaportes de batería y sistemas internacionales de trazabilidad de la huella de carbono.
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