La petrolera española Repsol ha situado a Venezuela y Alaska como los dos grandes vectores de crecimiento de su negocio de exploración y producción, con el objetivo de elevar de forma significativa su volumen de crudo en los próximos ejercicios y reforzar la generación de caja en un entorno de precios todavía volátil. La compañía prevé un aumento sustancial de su producción en ambos polos geográficos, configurando un nuevo eje estratégico que conectará América Latina y Estados Unidos como motores del área petrolera.
Durante la call con analistas por motivo de la presentación de resultados de 2025, el consejero delegado, Josu Jon Imaz, explicó que la empresa trabaja para incrementar un 50% su producción en Venezuela en los próximos doce meses y triplicarla en un horizonte de tres años. Este crecimiento se apoya en la plena reactivación de las operaciones tras la obtención de las licencias pertinentes y en la recuperación progresiva de la actividad en el país.
Mejora también en gas
La mejora no solo afectará al crudo, sino también al gas, cuya producción se prevé que aumente en torno a un 10%, pasando de 580 a 640 millones de pies cúbicos diarios, reforzando el papel de la compañía en el suministro energético local.
El crudo venezolano, además, ya está siendo exportado a distintos destinos autorizados, entre ellos España y Estados Unidos, lo que permite a la compañía optimizar su sistema industrial y mejorar la alimentación de sus refinerías con mayor disponibilidad de crudos pesados.
Este factor tiene un impacto directo en la eficiencia del refino y en la captación de márgenes, en un contexto internacional marcado por restricciones de oferta y tensiones en determinados productos derivados.
Segundo gran catalizador
En paralelo, Alaska se convertirá en el segundo gran catalizador del crecimiento. El proyecto comenzará a producir en marzo y alcanzará alrededor de 80.000 barriles diarios en el tercer trimestre, aportando un volumen relevante al conjunto del grupo. A esta contribución se sumará el desarrollo Leon-Castilla, con unos 20.000 barriles diarios netos adicionales, lo que permitirá situar la producción total de la compañía en 2026 en una horquilla estimada de entre 560.000 y 570.000 barriles equivalentes de petróleo al día.
El impulso combinado de Venezuela y Alaska refuerza el peso del negocio de exploración y producción como principal generador de caja del grupo, en un entorno en el que la empresa mantiene una estricta disciplina de capital.
El plan de inversiones se mantiene estable en torno a los 2.700 millones de euros, con especial atención a la rentabilidad de cada proyecto y flexibilidad para ajustar el gasto en activos no convencionales en caso de escenarios de precios más bajos.
Asimismo, Imaz subrayó que la compañía trabaja con un escenario central de precios del Brent de entre 60 y 65 dólares por barril, aunque considera que el mercado presenta más potencial alcista que bajista, apoyado en una demanda firme y en una oferta global ajustada tras los cierres de capacidad registrados en los últimos años. En cualquier caso, aseguró que el modelo es resiliente incluso en un entorno de 50 dólares por barril.
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