A las 13.00 horas de este jueves se ha procedido a la voladura de las dos chimeneas y del edificio de tolvas de la central térmica Compostilla II de Cubillos del Sil (León), en el marco de las obras de su desmantelamiento, dejando atrás lo que constituía un emblema de la tradición minera y del patrimonio industrial en El Bierzo.
Para ello ha sido necesario el corte de accesos, el establecimiento de un área de exclusión en un radio de 200 metros y fijar un perímetro de seguridad en torno a las chimeneas y a la nave de tolvas con un radio de 400 metros, además del corte de vías externas, con el fin de garantizar la seguridad.
A las 9.00 horas de este jueves ha comenzado el operativo de seguridad y los trabajos previos a la voladura y en torno a las 14.30 horas se prevé la finalización del dispositivo de seguridad y la apertura del tráfico.
De esta forma, Endesa ha finalizado este mediodía "el último gran hito" para terminar el desmontaje de la central térmica de carbón de Compostilla II, un "icono" de la generación eléctrica en Castilla y León, tras llevado a cabo con éxito el reto técnico que supone la voladura de las dos últimas chimeneas de la instalación que todavía permanecían en pie.
En la operación, que se ha realizado de forma simultánea, se ha empleado un total de 1.074 kilos de explosivos que han permitido la demolición de estas estructuras con un peso aproximado de 44.000 toneladas, de las cuales se va a revalorizar alrededor del 95 por ciento, considerándose residuo cero, según ha informado a Europa Press en un comunicado Endesa.
Según ha señalado la compañía, el desmantelamiento de Compostilla II sigue unos "altos estándares de sostenibilidad". Se han acumulado más de 1.250.000 horas de trabajo, con un promedio de trabajadores el pasado mes de enero de 108 trabajadores, de los cuales más de dos tercios son locales.
La chimenea de los grupos 1, 2 y 3 medía 290 metros, como un rascacielos de más de 70 plantas, y contaba con una base de 26,6 metros de diámetro, que se iba estrechando hasta alcanzar los 11,1 metros en la cima. La segunda chimenea, la de los Grupos 4 y 5, medía 270 metros con una base de 22,15 metros de diámetro en la parte inferior y 10,1 metros en la superior.
El desafío de Compostilla
En cada una de las chimeneas se ha llevado a cabo el debilitamiento del fuste para que se plegara a la mitad y cayera hacia la zona deseada de forma controlada doblándose sobre sí misma. Por su parte, la nave de tolvas, cuyo peculiar edificio en el que se almacenaban los depósitos donde llegaba el carbón y se dosificaba para el funcionamiento de la central, tenía una altura de 59 metros, un ancho de 30 y 170 metros de largo. Su forma ha supuesto un "desafío técnico" para los ingenieros que han llevado a cabo la demolición provocando su vuelco.
Con el fin de minimizar el polvo ocasionado con la demolición se han instalado pantallas de protección y se han colocado cañones nebulizadores y aspersores de riego. Asimismo, y con el fin de llevar a cabo una monitorización de la voladura, se han utilizado sismógrafos que han medido en todo momento las ondas.
Por todo ello se ha activado un radio de seguridad en todo el entorno, limitando accesos y restringiendo la circulación de la mano del Ayuntamiento de Cubillos del Sil y de las Fuerzas de Seguridad.









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