El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, ha lanzado una crítica radical contra los europeos que, a su juicio, llevan años equivocándose con una política energética restrictiva que no ha hecho más que encarecer los precios y acarrear un empobrecimiento relativo.
"Estáis equivocados con la energía", subrayó Wright en la apertura de un coloquio en el Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI) de París, al que acudió en vísperas de la reunión ministerial de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) que se celebrará a partir del miércoles durante dos días.
En su discurso, señaló que 2010 fue el punto de partida de la gran divergencia que ve en las políticas energéticas a uno y otro lado del Atlántico.
En ese momento, Estados Unidos representaba un 25% del consumo de energía global y los países que formaban la UE otro tanto. Ahora, sin embargo, Estados Unidos ha pasado a representar el 28% mientras los mismos países europeos han reducido su cuota hasta el 17%.
Esa evolución a su juicio explica el diferencial de crecimiento en este año entre los dos grandes bloques económicos.
El secretario de Energía insistió en que, como el presidente estadounidense, Donald Trump, cree que hace falta "masivamente" aumentar la energía para generar más bienestar y por eso ha querido impulsar la producción, y muy particularmente la de hidrocarburos que, como insistió, el pasado año supuso el 83% del total, el mismo porcentaje que hace medio siglo.
Frente a ese peso inmensamente mayoritario de los hidrocarburos (en los que auguró que el gas natural va a ganar cuota en los próximos años con respecto al petróleo, y sobre todo respecto al carbón), criticó lo que para él se presenta como la inconsistencia de las políticas de promoción de las energías renovables.
A ese respecto, dijo que pese a los 3 billones de dólares invertidos a la energía solar, a la eólica y al almacenamiento de baterías, su contribución se limita al 2,6% del total.
EEUU y la política energética de UE
Igualmente cargó contra países que han hecho una fuerte apuesta por las energías renovables para la generación de electricidad (citó los casos de Alemania, Dinamarca y Reino Unido) porque, según su análisis, las consecuencias han sido precios más altos para los consumidores y una producción energética inferior a la que tenían hace más de una quincena de años al haber renunciado a otras fuentes de hidrocarburos.







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