El coste de la operación reforzada del sistema eléctrico español ha disminuido cerca de un 53% en términos mensuales durante los nueve primeros meses de 2026, según el último informe de seguimiento del control de tensión de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). El gasto ascendió a 275 millones de euros entre enero y septiembre, frente a los 516 millones registrados entre mayo y diciembre de 2025, una evolución que el regulador relaciona, entre otros factores, con las medidas adoptadas para mejorar el control de tensión y la menor programación de centrales de ciclo combinado para resolver problemas asociados a este servicio.
Pese a esta reducción, la CNMC advierte de que el coste global de las restricciones técnicas continúa siendo elevado y considera prioritario seguir recortándolo para proteger al consumidor. El organismo también ha abierto la puerta a una posible modificación normativa para revisar el mecanismo de imputación de estos gastos entre la demanda y comprobar si las señales económicas trasladadas a los consumidores reflejan adecuadamente los costes del sistema eléctrico.
La evolución del gasto se produce en un contexto de transformación de los mecanismos de control de tensión, esenciales para garantizar la estabilidad y la seguridad de la red. La creciente penetración de las energías renovables plantea nuevos retos operativos y exige incorporar más recursos de flexibilidad que permitan integrar su producción sin comprometer el funcionamiento del sistema.
La CNMC atribuye parte de la reducción de las restricciones técnicas asociadas al control de tensión a la mayor programación de centrales de ciclo combinado en el mercado diario durante los últimos meses y a las medidas adoptadas para mejorar la estabilidad de la red. No obstante, advierte de que la evolución futura de estos costes dependerá también de factores como la creciente penetración de las renovables, la disponibilidad de recursos de flexibilidad y la evolución del precio internacional del gas.
Más instalaciones para reforzar el control de tensión
Una de las principales líneas de actuación para contener estos coste es la reforma del servicio de control de tensión, aprobada por la CNMC en junio de 2025 y modificada de nuevo en junio de 2026. Los cambios buscan ampliar el número de instalaciones capaces de contribuir a la estabilidad eléctrica y facilitar una respuesta más dinámica a las necesidades de la red.
Entre las novedades figura una modalidad de prestación mediante consignas fijas de tensión o de potencia reactiva, dirigida a instalaciones de generación y almacenamiento de al menos 1 MW que todavía no dispongan de comunicaciones para seguir consignas variables en tiempo real. Esta opción amplía las posibilidades de participación de instalaciones conectadas tanto a la redes de transporte como a las de distribución.
La reforma también contempla mejorar la retribución de las instalaciones que prestan voluntariamente el servicio mediante consignas en tiempo real, especialmente cuando no están produciendo energía activa, e introducir una remuneración específica para la modalidad de consigna fija. Así, según el calendario recogido en el informe, la nueva retribución del servicio en tiempo real está prevista para el próximo 1 de noviembre de 2026, mientras que la correspondiente a las consignas fijas comenzará a aplicarse en marzo de 2027.







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